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Primavera para ECA

Tras un mes de marzo con uno de los peores temporales de lluvia que se recuerda en Andalucía, el mes de abril llega con un estallido de primavera que también se deja sentir en la sede de Escuelas Católicas de Andalucía. Las primeras flores de azahar sirven para acompañar la nueva etapa que comienza en esta organización, que el pasado mes ha aprobado en Asamblea General importantes decisiones para su futuro, como el Plan Estratégico 2018-2021 y el cambio de sede regional. Si el pasado año estuvo marcado por la batalla de los conciertos educativos, este año va a ser el de la mirada al futuro de la organización y también al del sistema educativo.

 

 

Jornada de Educación, Comunicación y Marketing

El pasado 14 de marzo se celebró en el colegio Santa Ana de Sevilla la Jornada de Equipos Directivos 2018, con la que ECA ha querido continuar el trabajo empezado en el Congreso Emociona, celebrado el pasado mes de noviembre en Oviedo, y descender a un terreno más práctico que permita a los centros e instituciones poner en marcha una comunicación estructurada y planificada.

Para ello, se celebró una intensa jornada con cuatro expertos que se centraron en dar a conocer el punto de partida y las reglas del juego de la comunicación actual, construir nuestro relato institucional de manera que sea comprendido y querido, trabajar adecuadamente la comunicación y el marketing, y configurar nuestra identidad digital para ser figuras de referencia de la identidad digital de nuestros alumnos.

El primero en intervenir fue Arturo Merayo, profesor de la Universidad de Murcia y consultor de Cícero Comunicación, quien ofreció una profunda reflexión sobre “La comunicación en tiempos de posverdad”. Tras él intervino Eleva Rodríguez-Avial, coordinadora de la Oficina de Comunicación de la Compañía de Jesús en España, quien disertó sobre “Comunicación e identidad. Construyendo el relato de tu institución”.

Ya por la tarde intervino Alberto Mayoral, del Departamento de Comunicación de Escuelas Católicas, quien pronunció una amena charla sobre “Conócete y marca la diferencia. Pautas de comunicación y marketing”. La jornada finalizó con la intervención de Chema Ivorra, quien completó la visión de los ponentes anteriores con una mirada al futuro en su ponencia sobre “Protagonistas de la comunicación en la era digital”.

En esas jornadas se volvió a presentar la publicación “Comunicación y educación, el Libro de estilo de la comunicación y el marketing en instituciones y centros educativos”, que ya fue anunciada en el Congreso nacional de Oviedo. Un libro en el que podremos apoyar nuestra comunicación de forma que seamos capaces de hacer sentir el peso real de nuestras organizaciones y colaborar a una mayor proyección social.

No podemos olvidar que dentro de la misión de los centros educativos católicos está mostrar su identidad y difundir sus carismas; por tanto, cuidar la comunicación es cuidar su específica misión evangélica.

Asamblea ECA 2018

El día 22 de marzo se celebró en la sede de Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), la Asamblea anual de esta organización, que aglutina al 70% de la educación concertada de la comunidad andaluza, con 400 colegios distribuidos por toda nuestra geografía, con unos 225.000 alumnos y más de 16.000 profesionales.

La Asamblea aprobó por amplia mayoría absoluta tanto las cuentas de la organización como su memoria de actividades de 2017 y sus objetivos para el presente ejercicio.

Además, los representantes de las más de 100 tutularidades que componen los centros de ECA aprobaron importantes decisiones para el futuro de esta entidad, como el Plan Estretégico 2018-2021 y también el cambio de sede (de ambas informamos más ampliamente en este Boletín Digital).

La Asamblea contó con la asistencia del director general de Planificación y Centros de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía José María Ayerbe, quien subrayó la importante labor de los colegios concertados en la región y ha destacado la etapa de diálogo existente entre ECA y la actual consejera, Sonia Gaya, siempre dentro de la defensa de los legítimos intereses de las partes.

También estuvo presente el secretario general nacional, José María Alvira, quien analizó la situación política tras la ruptura de las negociaciones en el Congreso de los Diputados sobre el Pacto nacional por la Educación. Asimismo, también presentó algunas publicaciones elaboradas por EC como “El libro de estilo de la comunicación y el marketing en instituciones y centros educativos” o la guía denominada “enREDate con seguridad”, que ofrece de forma muy práctica orientaciones al docente para enseñar a sus alumnos a disfrutar de las redes sociales con seguridad.

La presidenta de ECA, Carmen Polo, fue la encargada de dar la bienvenida a los asistentes y en su alocución destacó la importancia de la implicación de los titulares en los momentos actuales y también la actitud de diálogo de ECA con todo el sector educativo y los representantes políticos para defender los intereses de la enseñanza concertada.

Al finalizar la Asamblea, el secretario general, Carlos Ruiz, leyó una declaración final en la que lamentó la falta de avances en el Pacto por la Educación a nivel nacional, de cuya negociación se han retirado el PSOE y Podemos, y reclamó a los partidos políticos con representación en el Parlamento autonómico que impulsen un acuerdo regional por la Educación en el ámbito de las competencias de esta comunidad.

 

Sonia Gaya: "Hay que dar un paso hacia la modernización del sistema educativo en Andalucía"

El secretario general de ECA, Carlos Ruiz; la consejera de Educación, Sonia Gaya, y la presidenta de ECA, Carmen Polo

 

ENTREVISTA A LA CONSEJERA DE EDUCACIÓN DE LA JUNTA DE ANDAUCÍA:

 

USTED FUE NOMBRADA EN JUNIO CONSEJERA DE EDUCACIÓN, ¿CÓMO RESUME ESTOS MESES EN LA CONSEJERÍA?

Estos meses en la Consejería han sido frenéticos. La actividad y la cantidad de cuestiones que hay que solventar todos los días en un sistema educativo de la magnitud que tiene el andaluz es enorme. Estamos hablando de 1.800.000 alumnos y alumnas, de 4.500 centros educativos, y de más de 100.000 docentes, contando con el profesorado de la concertada también, y además con un territorio muy extenso. Entonces tienes que intentar seguir y definir las líneas políticas educativas que marca el propio Gobierno de la Junta de Andalucía y además solventando situaciones sobrevenidas. Todos los días ocurre algo en algún centro educativo y evidentemente tienes que afrontarlo y buscar soluciones. A veces muy mediatizado por los medios de comunicación, lo que dificulta una resolución más tranquila de cualquier problemática y en otras ocasiones también politizado. Pero bueno, al fin y al cabo se trata de poner un poco de sentido común y por supuesto asumir la responsabilidad que tienes para que un sistema educativo tan vivo como el andaluz funcione con la eficacia y fluidez que debe hacerlo.

 

USTED CONOCE BIEN EL SECTOR, AUNQUE DESDE EL ÁMBITO SINDICAL. ¿LE HA CAMBIADO MUCHO LA PERSPECTIVA DESDE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA?

He aprendido muchísimo y sigo aprendiendo todos los días, porque es verdad que las organizaciones sindicales tienen, no solo en el ámbito de la educación, una gran preocupación por la defensa de los derechos sociolaborales de los trabajadores de la enseñanza sino también miran por un modelo educativo determinado. Esto me está ofreciendo la posibilidad de conocer todas las perspectivas de toda la comunidad educativa. Además, me gusta mucho conocerla in situ. Es decir, hablar con las personas, ir a los sitios, escuchar lo que es más agradable de oír y lo que es menos agradable, porque es verdad que ésta es la forma de tomar el pulso real de lo que sucede en la educación andaluza. Es un aprendizaje permanente que te abre muchas puertas hacia cuestiones que efectivamente podemos modificar o mejorar.

 

¿QUÉ DESTACARÍA DEL DEPARTAMENTO QUE SE HA ENCONTRADO?

Aquí hay un equipo muy bueno y comprometido. No solamente estoy hablando de los directivos, sino de las jefaturas de servicio, así como de funcionarios y funcionarias que hacen un trabajo ingente. Es decir, esto es una maquinaria complicada por la magnitud del sistema que estamos gestionando; pero lo que me he encontrado son muchas ganas de trabajar y de acompañarnos -que no acompañarme- en este recorrido. Cuando las personas, pese a las dificultades administrativas o de la propia gestión, tienen ganas y tienen ilusión por hacer cosas, es un gusto.

 

¿CUÁLES SON LAS LÍNEAS GENERALES Y RETOS MARCADOS PARA ESTA LEGISLATURA?

Bueno, de esta legislatura queda poco. Lo que pretendemos es sembrar la semilla de algunas cosas que queremos y que son importantes. El sistema educativo andaluz está basado en la equidad y en la igualdad de oportunidades muy consolidadas. Realmente tenemos unos servicios complementarios, un plan de familias y un sistema de becas que hace que todos los ciudadanos y ciudadanas, nuestros jóvenes, nuestros niños y niñas, tengan acceso a la educación. En el actual equipo creemos que ahora lo que hay que dar es un paso hacia la modernización del sistema educativo, basándonos precisamente en esos pilares de equidad e igualdad de oportunidades y de derechos. Hay que dar un paso hacia la modernización. Tenemos que ofrecer una enseñanza de más calidad todavía, porque podemos hacerlo y es la que se merecen los andaluces y andaluzas. Lo que estamos iniciando es una serie de trabajos, como “Repensar la Primaria”, que se ha desarrollado en nuestros centros por toda Andalucía. Esto nos ha permitido recoger las demandas que tienen los propios centros educativos y ver qué podemos ir mejorando. En definitiva, ver cómo adaptamos nuestra educación a los retos del siglo XXI, que son distintos a los del XX.

 

ESTAMOS EN UN MOMENTO DE CAMBIOS SOCIALES A UNA VELOCIDAD DE VÉRTIGO. ¿CÓMO SE PUEDE ADAPTAR LA ESCUELA O ANTICIPARSE AL FUTURO? ¿HACIA DÓNDE CREE LA CONSEJERÍA QUE DEBE IR ESA EDUCACIÓN?

Es cierto que va a una velocidad vertiginosa. El itinerario de cualquier alumno, si empieza en la etapa de Infantil de 0 a 2 años, va hasta los 18 o 22 años, dependiendo del tiempo que esté. Eso son dos décadas y nadie se puede imaginar lo que cambian los retos, las demandas sociales y laborales en ese tiempo. No sabemos qué puestos de trabajo va a haber dentro de cinco años porque los sectores emergentes surgen cada día.

 

¿CÓMO DEBE SER ESA NUEVA ESCUELA?

Estamos en una sociedad del conocimiento. ¿Y en qué consiste? Para nosotros la sociedad del conocimiento no puede basarse en enseñar una serie de contenidos, con unos currículums excesivamente extensos, que tenemos marcado por norma. Porque, además, el docente no es la única fuente de conocimiento que existe ya como ocurría hace 20 años. Los niños tienen que manejar las nuevas tecnologías, que no queda reducido a enseñarles una aplicación en un móvil o en una tablet.  Tienen que aprender, porque ellos lo saben además, que ese conocimiento está en las redes y tienen acceso a cualquier información. ¿A qué les tenemos que enseñar? Les tenemos que enseñar a localizar y discriminar esa información y a ser capaces de desarrollar juicio crítico con ella. ¿Qué les tenemos que enseñar además? Métodos de autoaprendizaje, porque es lo que les va a permitir adaptarse, mientras terminan su período formativo, a las nuevas realidades. Por último, tenemos que enseñarles a desarrollar esas competencias y habilidades que tienen y que no conocen. Ésta es una labor fundamental para los docentes ahora mismo, porque es realmente lo que les va a orientar hacia un futuro de éxito, y no que nosotros decidamos de alguna forma quiénes van a una FP básica, a un ciclo, o a un grado. Entonces, cada uno tiene su lugar en el mundo y nosotros como docentes les tenemos que ayudar a encontrarlo.

 

PERO ESE CAMBIO DE MODELO DE ESCUELA NO SOLO CORRESPONDE A ANDALUCÍA, SINO TAMBIÉN AL CONJUNTO DEL ESTADO.

Sí, pero nosotros podemos hacer cosas. De hecho, hay grupos de docentes, más de los que yo pensaba, que lo hacen. Ahí estamos hablando de innovaciones metodológicas y de otra forma de enseñar.

 

AUNQUE EL PACTO NACIONAL POR LA EDUCACIÓN PARECE LEJANO EN ANDALUCÍA SE SIGUE HABANDO DE LA POSIBILIDAD DE UN ACUERDO REGIONAL. ¿EN QUÉ PUNTO ESTÁ? ¿QUÉ PRIORIDAD TIENE?

Para nosotros es muy importante porque se consiguió un consenso muy grande con la Ley de Educación en Andalucía, la LEA, y recuperar ese espíritu de consenso educativo es realmente interesante. Hay dos circunstancias, no obstante, que nos hacen que tengamos que medir los tiempos. Una es el propio pacto educativo a nivel estatal, pues aunque siempre va a haber cuestiones que dependan de la autonomía específicamente, plantearnos determinadas cosas sin saber cómo van a quedar en el pacto nacional me parece un poco apresurado. También es necesario que se dé la situación de consenso sobre la necesidad de tener ese pacto educativo andaluz. Las organizaciones sindicales, y yo he hablado con ellas, dicen que sería interesante y, además, hablan de otros acuerdos sociolaborales basados en el pacto. Las patronales y las familias también lo demandan; pero no ha habido una demanda política sobre un pacto educativo. Creo que ese ambiente de consenso tiene que existir para que todos nos pongamos a trabajar.

 

UNA CRÍTICA RECURRENTE A LA EDUCACIÓN EN ANDALUCÍA SE PRODUCE CON LOS RESULTADOS DEL INFORME PISA. ¿CÓMO LOS PERCIBE LA CONSEJERÍA? ¿CÓMO SE PUEDEN SUPERAR ESOS RESULTADOS?

Lo que verdaderamente me preocupa del sistema educativo andaluz, más que los resultados del informe PISA, es que mejoremos la tasa de abandono y de fracaso escolar. El informe PISA tiene sus cuestiones y es discutible la representación de cada país y en qué contexto se lleva a cabo, como por ejemplo si tiene en cuenta el índice socioeconómico de las familias o no los tiene. Estos puntos de partida para nosotros son muy importantes. Además, el informe PISA nos pone al frente siempre modelos educativos que no en todo son positivos o que parten de situaciones socioculturales muy distintas, como por ejemplo, Finlandia. Cuando la gente dice vamos a extrapolar el sistema educativo finlandés, ¿deberíamos extrapolar la sociedad entera? Porque hay muchas más cosas que influyen y que tienen que ver, además de con el prestigio social que tiene para las familias, con la selección del profesorado. Allí son los directores de los centros, y no la Administración educativa, la que decide qué docentes están en los centros. También hay otras cuestiones que no podríamos extrapolar. Si nos vamos al ejemplo de Singapur, este país basa el éxito educativo en la selección. Es decir, solo el 5% de las mejores notas entran en la carrera docente universitaria. Pero, además, basan el éxito en el rendimiento académico absoluto. Es decir, los niños pasan horas y horas en el colegio, en el instituto, en las clases particulares, en las clases de refuerzo… vamos, que están todo el día con ese objetivo. Además, hablamos de un sistema enormemente competitivo, en el que únicamente los mejores acceden al instituto que quieren y luego a la universidad. Realmente es un sistema muy segregado y genera un estrés en los alumnos y alumnas que después habrá que analizar en un futuro con respecto a otras facetas de la personalidad y el desarrollo social. Para nosotros, los niños además de aprender deben de ser felices. ¿Qué es lo bueno del sistema educativo en Singapur? Pues que han sido unos visionarios y tienen claro que la enseñanza de ahora no puede ser la de antes. Lo que comentaba hace un momento, que tenemos que enseñar a los alumnos a aprender y a adaptarse a todo lo que les pueda venir, porque el futuro es muy incierto.

¿CÓMO SE LUCHA CONTRA ESA TASA DE ABANDONO Y FRACASO EN ANDALUCÍA? ¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Nosotros en el debate que hemos tenido ahora, el de “Repensar la Primaria”, han salido conclusiones muy interesantes. Pero lo cierto es que es una de las cuestiones que creemos fundamental es la motivación del alumnado, y eso pasa por intentar diseñar otras metodologías mucho más innovadoras de las que tenemos. Si nosotros pretendemos que los niños pasen seis horas en un centro educativo con un libro y, tras una explicación, hacer un ejercicio del 1 al 10, creo que estamos equivocados. Hay muchos maestros muy innovadores, y ellos lo que nos dicen es que el sistema está tan "normativizado" que esa innovación metodológica les cuesta trabajo porque les ponemos muchas cortapisas, precisamente por ser garantistas. Entonces, ahí tenemos que avanzar, ser más flexibles, potenciar el contagio de buenas prácticas; pero no se trata unicamente de hacer un reconocimiento, sino que el docente conozca de verdad qué es lo que están haciendo los otros y cómo se puede llevar a su propio centro educativo. Hay varias ideas que estamos estudiando y creemos  que podemos dar un paso interesante. Por supuesto, hay que reforzar las competencias en matemáticas y lengua en la Primaria, junto con las nuevas tecnologías, los idiomas, etc. Quizás sean las herramientas más necesarias para generar en ellos esa capacidad de adaptación al futuro y a los nuevos retos.

 

Los móviles en el aula, a debate

El uso de los teléfonos móviles en las aulas se ha convertido en «un problema de salud pública», según el ministro de Educación francés Jean-Michel Blanquer. Acoso, fracaso escolar, grabaciones inadecuadas o tecnoadicción: a partir del próximo septiembre, los alumnos de entre 6 y 15 años lo tendrán más complicado, ya que no podrán disponer del móvil ni siquiera en los recreos.

Recibida con cierto recelo en el sector, aún es necesario estudiar la implantación de la medida: con 5.300 escuelas públicas y un promedio de 500 alumnos en cada una, implica la instalación de 3 millones de taquillas, según cálculos del sindicato de directores escolares franceses. «¿Vamos a transformar la escuela en una taquilla gigante?», se preguntaba el secretario del sindicato Philippe Vincent.

La medida era una promesa de Emmanuel Macron frente a la «guerra sin fin» de los maestros contra los smartphones. En teoría, el código de Educación francés ya recoge la prohibición del teléfono durante cualquier actividad docente, salvo los casos en los que el centro lo estime necesario. Pero en la práctica los móviles afloran por doquier. Según los datos del centro de investigación Credoc, ocho de cada diez adolescentes franceses tenía móvil en 2015, pese a que solo cuatro años antes la cifra era de dos de cada diez.

En España, los datos son similares, según un informe publicado por ABC. El Instituto Nacional de Estadística asegura que a los 10 años, un 25% de los niños tiene teléfono; a los 11 un 45,2%; a los 12, un 75%. Para cuando llegan a los 14, nueve de cada diez dispone de móvil.

Su presencia en las aulas españolas es incontestable. Cada comunidad ha ido regulando su uso en la escuela, la mayoría prohibiendo su presencia en clase, aunque dando cierta libertad a los centros educativos. Así ocurrió en Castilla-La Mancha en 2014. El uso de los teléfonos quedaba restringido «salvo en los casos previstos expresamente en el proyecto educativo del centro o en situaciones excepcionales, debidamente acreditadas».

Una normativa que se ha quedado corta para muchos centros, que en la práctica han ido más allá. Es el caso del Instituto Alfonso X El Sabio de Toledo. Allí primero prohibieron el uso del móvil en clase. Si se detectaba a algún alumno con él, se requisaba y solo era devuelto cuando los padres iban a recogerlo. «Pero no teníamos autoridad para quedárnoslo», explica Fernando López Luengos, profesor de Filosofía del centro.

Los roces con los padres, algunos casos de bullying con los dispositivos y su omnipresencia en el instituto acabaron desembocando en otra medida más restrictiva: la de vetar directamente su entrada en el centro. Encontrar uno supone la expulsión inmediata de su portador durante un día, incluso en el caso de los alumnos de Bachillerato. «Cuando implantamos la medida tenía mis dudas, pero ahora veo que es lo mejor», dice López Luengos. Solo se permite el móvil excepcionalmente en clases de tecnología o informática. «Una cosa es que usen el móvil, y otra es dejarles a ellos el control. Un adolescente no tiene la madurez para gestionarlo con responsabilidad», explica.

Acoso y grabaciones

«El mal uso de la tecnología no es culpa del adolescente, sino de los adultos», asegura por su parte Marrero. «Les hemos dado un Ferrari y luego nos hemos dado cuenta de que antes debíamos pedirles el carné de conducir». Pese a la normativa del colegio Arenales Carabanchel, Marrero es consciente de que algunos de sus alumnos introducen el teléfono en las instalaciones escolares. Estima que hasta el 15% de ellos. «Pero sería un error cachearlos. Solo si los sacan les sancionamos». Por ello, la clave es formarles. Dentro de las aulas a sus alumnos les esperan unas tablets. «La tecnología hay que meterla en el aula para dejar de llegar tarde», asegura.

Los profesores coinciden en que, aunque es necesario un código más concreto de buenas prácticas, son los centros los que deben decidir cuáles son necesarias. Y aunque el apoyo público es fundamental, dice, al final son los docentes y los padres quienes deben educar a los menores.

En el mismo sentido se pronuncia Sonia García, secretaria de comunicación del sindicato de profesores ANPE. No ven bien una prohibición, dice, aunque sí son partidarios de establecer unas normas de uso responsable. «Pero los centros deben tener autonomía», recalca. Porque aunque los dispositivos provocan distracciones, también ofrecen posibilidades educativas: «El profesorado puede enseñarles a recurrir a aplicaciones como el diccionarios de la RAE o a traductores».

Los padres, conscientes

Desde el otro lado del tablero, los padres también ven cada vez con mayor preocupación el rol que juegan los dispositivos. El presidente de Concapa, la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos, Pedro José Caballero, asegura que «la medida que han anunciado en Francia es la que reclamamos en España». El mal uso de las redes sociales, las grabaciones de agresiones o los casos de acoso suponen ya un quebradero de cabeza. «No es controlable. Estamos luchando contra el acoso y el fracaso escolar, y parte de la culpa está en los móviles», dice. Por ello, reclama que, «si no se llega a un consenso para prohibirlo entre todos, por lo menos habrá que regularlo».

Desde Ceapa, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, Leticia Cardenal, no lo ve necesario, aunque reconoce que «podría estar bien». Al final, asegura, «dentro del aula el móvil no es necesario para nada».

Por su parte, el secretario general de Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), Carlos Ruiz, ha señalado que "en este tema, como en tantos otros, es necesario un mayor diálogo  para estabecer debate en profundidad de la comunidad educativa sobre el uso de los teléfonos móviles en el aula".

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