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Plan de Evaluación Global sobre TIC en los centros concertados con Aonia y Soditec

Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), organización mayoritaria que aglutina al 70% de la educación concertada de la comunidad andaluza, ha alcanzado un acuerdo con las empresas Aonia y Soditec para impulsar en los próximos tres años, de manera efectiva, la integración de las nuevas tecnologías en los más de 400 centros con que cuenta esta organización en las ocho provincias y su adecuación al Marco Común Europeo de Competencia Digital.

El secretario general de ECA, Carlos Ruiz, y los directores de Aonia y Soditec, Jaime Gómez y Alfonso Vivas respectivamente, han firmado este acuerdo que facilitará la modernización de muchos colegios, digitalizando sus aulas y procesos, mejorando la formación de los jóvenes andaluces y su futura integración laboral en un mundo exponencialmente cambiante.

Para ello, la firma consultora Aonia -especializada en el desarrollo de proyectos educativos para la mejora del aprendizaje- va a realizar un amplio estudio que permitirá diagnosticar el nivel de los centros andaluces dentro del Marco Común europeo de Competencia Digital, que los califica desde el A1 al C2 al igual que la evaluación en lenguas extranjeras. Este estudio permitirá identificar las competencias básicas de los docentes para usar y enseñar a utilizar las TIC en el aula, así como las infraestructuras tecnológicas con que cuentan los centros para facilitar esa enseñanza en materia digital.

Este estudio se complementará con el desarrollo, junto a la empresa Soditec -líder en la venta y distribución de soluciones de harware y software-, de un Plan de Evaluación Global de los colegios, de manera que éstos puedan tomar decisiones en base a los resultados obtenidos en un proceso de evaluación meticuloso y organizado.

Gracias a esta colaboración con ECA, estas empresas podrán organizar y desarrollar planes estratégicos personalizados para cada centro, en función de su realidad, objetivos y posibilidades; ordenar y canalizar los pasos para conseguir la mayor efectividad en estos procesos de innovación educativa y, paralelamente, acceder a productos y servicios de demostrada calidad en condiciones favorables dentro del acuerdo alcanzado.

Soditec es una empresa extremeña creada por un grupo de profesionales en 2007, cuando comenzaban las pizarras digitales, y desde entonces se ha expandido a nivel nacional e internacional. Es especialmente significativa su presencia en Latinoamérica, donde en 2014 abrió una filial en Ecuador obteniendo ya una amplia cartera de clientes en este país, México, Chile, Brasil, Argentina, Perú, Colombia y Costa Rica.

Por su parte, Aonia es una consultoría sevillana nacida en 2014 y especializada en el sector educativo. En estos tres años ha desarrollado un importante proceso de crecimiento a nivel nacional en Andalucía, Comunidad de Madrid e Islas Canarias. En estos momentos atiende a 60 centros y ha evaluado a más de 3.000 docentes en competencias digitales.

 

Plan de Eficiencia Energética en los colegios de ECA

Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), organización mayoritaria que aglutina al 70% de la educación concertada de la comunidad andaluza, ha alcanzado un acuerdo con la empresa granadina LNK Energía para impulsar en los próximos tres años, de manera efectiva, la mejora de la eficiencia energética en los más de 400 centros con que cuenta esta organización en las ocho provincias.

El secretario general de ECA, Carlos Ruiz, y el director de LNK Energía, Gustavo Cortés, han firmado este acuerdo que facilitará la mejora de muchos colegios mediante la reducción de sus costes energéticos, gracias a una atención personalizada a cada centro y el conocimiento del comportamiento de sus consumos. Se trata de un servicio, sin inversión y gratuito, por el que la empresa consultora cobrará un porcentaje del ahorro conseguido. Por su parte, los centros verán reducidas sus facturas eléctricas de manera muy destacada, pudiendo superar el 40%.

Como ejemplo, esta firma ya ha implementado sus medidas durante el pasado curso en el Colegio de la Presentación de Granada, donde ha conseguido reducir la factura eléctrica en un 26%, con ahorros cercanos a los 5.000 euros.

Carlos Ruiz ha mostrado su satisfacción por este acuerdo “que no sólo supone un importante ahorro de costes para nuestros centros, sino una mejora de la calidad, con centros bien equipados energéticamente y una importante contribución al medio ambiente”.

LNK Energía es una empresa compuesta por profesionales que provienen de diferentes ámbitos como la ingeniería y la física, con más de 16 años de experiencia en el sector de la energía y la ingeniería de proyectos. Esta firma granadina ha desarrollado proyectos desde sus comienzos en diversas ramas de la energía renovable, como la energía eólica, energía solar fotovoltaica, biogás, biomasa y energía solar térmica.

Reflexiones del arzobispo de Sevilla en la Asamblea de ECA

No descubro ningún secreto si afirmo que la escuela católica se encuentra hoy en España con múltiples dificultades. La primera es la secularización de la sociedad, que ha avanzado en los últimos años a una velocidad que pasma. Nuestra sociedad está perdiendo los referentes cristianos, en un contexto cultural en el que el proyecto de vida cristiano se ve continuamente desdeñado y amenazado. A todo ello se añade la crisis moral, que se caracteriza por la exaltación de la libertad y de la conciencia individual, al tiempo que se niega la ley natural y lo que el papa Juan Pablo II llamó la verdad del hombre. La consecuencia es el relativismo y el subjetivismo ético, que impide la transmisión de los valores objetivos y universales, dificulta el aprecio y la búsqueda de la verdad y, en definitiva, obstaculiza la genuina formación integral del alumno y la transmisión de un proyecto de vida claro y definido.

Una nueva dificultad es la sociedad pluralista y globalizada en que vivimos. La escuela católica ha mantenido siempre un alumnado de extracción social muy plural, pero de confesión única, salvo en contadas excepciones. Sin embargo, en los últimos veinticinco años la escuela católica ha acogido también a alumnos que se han acercado a ella desde diversas culturas y religiones, valores cívicos plurales, creencias, concepciones morales y prácticas religiosas muy distintas. Todo ello supone, sin duda, una riqueza, pero también puede desdibujar la identidad unitaria de la escuela católica. Es evidente que a estos alumnos hay que acogerlos por un elemental sentido de humanidad y servicio, pero manteniendo con nitidez nuestra identidad, sin difuminarla y sin caer en un falso irenismo.

Otra dificultad es el descenso progresivo del número de religiosos y sacerdotes en los colegios, que tantos méritos tienen contraídos ante la sociedad y la Iglesia. Una nueva fuente de dificultades es la familia, que no siempre está en sintonía con nuestro proyecto educativo. Son legión las familias que han dimitido de su función principalísima de ser los primeros transmisores de la fe a sus hijos (Ecclesia in Europa) y que los llevan a nuestros colegios más por su calidad, prestigio y rigor académicos que por su identidad católica.

Otra fuente de dificultades es el cambio continuo de políticas educativas, aprobadas sin el necesario consenso. Hoy es un clamor la necesidad del pacto educativo, algo que las distintas fuerzas políticas deberían considerar como una verdadera prioridad, más allá de sus intereses partidistas. Por otra parte, es doloroso para nosotros encontrarnos involucrados periódicamente en un supuesto enfrentamiento entre la escuela pública y la escuela de iniciativa social, atribuyéndole a ésta concesiones o privilegios que en realidad son estrictos derechos de los padres.

A pesar de todo, la inmensa mayoría de nuestros centros siguen manteniendo el listón bien alto, un ambiente positivo, en el que toda la comunidad se implica en el proyecto educativo, con un ideario claro, que trata de llevar a la práctica con decisión. Conozco no pocos centros católicos con un proyecto educativo nítido, colegios renovados, con una fuerte y entusiasta implicación de toda la comunidad educativa.

A pesar de las dificultades, hay, pues, muchos motivos para enraizarnos en la esperanza. A ella os invitamos los obispos, que no somos rivales ni competidores vuestros, como a veces puede parecer, sino compañeros de camino, que os sirven ayudándoos a clarificar y mantener la más genuina identidad de la escuela católica.

En ella es importante la calidad académica, que hemos de fortalecer cada día, basada en la atención personalizada al alumnado, en el esfuerzo del profesorado en los procesos de enseñanza-aprendizaje, en el rigor y la disciplina, en el uso de las nuevas tecnologías y en la mayor oferta de actividades complementarias. Con todo, no son estos los indicadores básicos de la identidad católica de nuestros centros. Por ello, el gran reto de la escuela católica en esta hora es conservar y potenciar su propia identidad y su presencia cualificada en la sociedad como tal escuela católica.

Queridos amigos; no basta hoy con que la escuela católica se esfuerce en transmitir valores, como en tantas ocasiones se nos pide desde nuestras propias filas. Hemos de transmitir una cosmovisión cristiana de la vida que, fundada en la persona de Jesucristo y su mensaje, inunde toda la transmisión del saber y determine toda la acción educativa. Este ideal compromete a toda la comunidad académica, especialmente a los profesores, y a la titularidad.

El momento histórico que estamos viviendo está exigiendo a la escuela católica un proyecto educativo claro, no vergonzante, sino confesante; es más netamente confesional, sin miedos, sin vergüenza y sin complejos, identificable en sus fines y objetivos, al servicio de la formación integral. La escuela católica ha de responder a los fines y objetivos asignados a la educación en España, que no son otros que la formación plena del alumno, derecho refrendado por la Constitución Española en el art. 27.2 y en las sucesivas Leyes Orgánicas de Educación (LOE). Pero la escuela católica debe buscar la formación integral, aquella que hace posible el desarrollo de todas las capacidades del individuo, incluida su vocación trascendente, que le capacite para optar libremente por el bien y la verdad, responder a las grandes preguntas sobre su origen y destino, y motivar las opciones libres y altruistas al servicio de la sociedad.

En orden a la formación integral de los alumnos, la escuela católica comparte muchos objetivos con la escuela pública. Pero más allá de los objetivos comunes, la educación ofrecida por la escuela católica, pretende no sólo impartir una serie de conocimientos, sino formar personas en plenitud, desde una concepción integral de la educación, es más, desde una cosmovisión cristiana que hace posible encontrar el sentido de la vida, la comprensión de sí mismo, las urgencias de este mundo y las esperanzas que no acaban con la muerte.

La escuela católica debe iniciar al alumno en la experiencia de la generosidad, en el descubrimiento del prójimo, en el servicio generoso y gratuito a los demás, en la honradez, el sentido de la justicia y de la paz, la honestidad y el amor a la verdad. Debe educar al alumno en la fraternidad, el dialogo, el respeto al otro aunque sea diferente, fundado en su peculiar dignidad de hijo de Dios, en la sensibilidad hacia los débiles y a los que necesitan apoyo y amistad. Debe educar en la laboriosidad, el esfuerzo, el sacrificio y la capacidad crítica ante lo que escucha, ve, lee o sucede a su alrededor, de modo que pueda responder ante cualquier intento de manipulación o uniformismo ideológico. Debe educar también la afectividad, el sentido cristiano de la sexualidad y del amor verdadero. Debe además cultivar la interioridad del alumno, propiciar su encuentro con el Señor, iniciarle en la participación en los sacramentos, en la oración y en la amistad con Él.

La escuela católica participa de la misma misión de la Iglesia, que no es otra que anunciar a Jesucristo, ser sacramento del encuentro con Jesús. “Ella –nos dice el Cardenal de Lubac- debe anunciarlo, mostrarlo, entregarlo y darlo a todos. Todo lo demás no es sino sobreañadidura”. La Iglesia es el medio ideado por Jesucristo para seguir en contacto con nosotros después de su marcha al cielo el día de la Ascensión. Ella es la prolongación de la Encarnación, la Encarnación continuada. La Iglesia es Cristo que sigue entre nosotros predicando, enseñando, perdonando, acogiendo, sanando y santificando. La Iglesia es, según frase bien conocida de S. Ireneo de Lyón “la escalera de nuestra ascensión hacia Dios”, “el puente sobre la lejanía o la desproporción que existe entre el Cristo celestial, glorioso y resucitado, único mediador y salvador, y la humanidad no glorificada, la humanidad peregrina, que somos todos nosotros” (Schillebeckx).

Si éste es el fin de la iglesia, éste debe ser también el fin de cualquiera de sus instituciones: colegios, obras sociales, residencias y universidades: anunciar a Jesucristo, ser puente, escalera y sacramento del encuentro con Dios. Es lo único que las legitima y justifica. Si no cumplen este fin, se impone la reforma y la renovación en profundidad. Hoy ninguna de estas instituciones se justifican apelando sólo al principio de suplencia o al servicio que prestan a la sociedad, servicio que presta también el Estado, que hoy puede llegar a todas partes. En consecuencia, lo específico de la escuela católica es ser evangelizadora. Su acción educativa es una acción evangelizadora. Cristo es el fundamento de su proyecto educativo, en el cual se promueve el hombre integral, pues en Cristo, el hombre perfecto, se esclarece el misterio del hombre y todos los valores humanos encuentran su plena realización (GS).

Os recuerdo una frase preciosa de san Cipriano de Cartago, que recoge san Benito en la Regla Benedictina: Nihil amori Christi praeponere, no anteponer nada la amor de Cristo. Os recuerdo también la frase feliz, reproducida miles de veces del papa Pablo VI en Evangelii Nuntiandi: No hay evangelización verdadera si no se anuncia el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino y el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios (n. 22). La primera urgencia, pues, del profesor que trabaja en la escuela católica, es evangelizar. Esta obligación no atañe sólo al departamento de pastoral, que por cierto en un colegio católico debe ser el departamento estrella, o al profesor de religión, sino proporcionalmente, de forma directa o indirecta, a todos los profesores, cualquiera que sea la materia que expliquen e, incluso al personal de administración y servicios, que deben estar también penetrados de la mística del centro.

Hace unos días me encontré con una preciosa oración que compuso el periodista sevillano Carlos Colón en 2015 para presentar a los niños al Señor del Gran Poder en la película Sevilla en tus manos. En ella se manifiesta de forma elocuente que el ser humano está necesitado de la salvación que sólo Jesucristo puede otorgar. «Porque sin ti, Señor, ¿qué sería de la verdad, la belleza y la bondad? Sin ti, ¿qué sería de la ternura, la compasión y la dulzura? Sin ti, ¿qué sería de la justicia, el bien y la fortaleza? Sin Ti, ¿qué sería el mundo al que hemos traído a nuestro hijo? Tu ausencia, Señor, es el infierno».

Al leer este texto hermosísimo, recordé las palabras casi coincidentes pronunciadas por el papa Benedicto XVI en mayo de 2007 en la apertura de la Conferencia del CELAM en Aparecida (Brasil), al afirmar que el cristiano “sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro”. El fragmento de Carlos Colón es también análogo a este otro del documento final de Aparecida, en el que los obispos de Latinoamérica y el Caribe nos han dejado escrito que “Jesucristo es la respuesta total, sobreabundante y satisfactoria a las preguntas humanas sobre la verdad, el sentido de la vida, la dignidad humana, la felicidad, la justicia y la belleza”.

Jesús es en efecto, como nos dijera el Vaticano II en la constitución Gaudium et Spes, “el centro de la humanidad, el gozo del corazón del hombre y la plenitud total de sus aspiraciones”. Después de leer el texto de Carlos Colón uno comprende cuánta verdad encierran las palabras del teólogo protestante Dietrich Bonhoeffer, escritas poco antes de ser ahorcado por los nazis el 9 de abril de1945: No hay mayor impiedad que entregar a los hombres algo menor que Jesucristo. Jesucristo y su Evangelio es, nada más y nada menos, el tesoro que la escuela católica debe compartir con sus alumnos, pues Él es fuente inagotable de sentido, de gozo y esperanza para sus vidas, el camino enderezado que les ha de llevar a la libertad verdadera, a la comunión, a la felicidad y a la realización más plena de sus vidas.

Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

Entrevista al presidente de Ecnais, Simon Steen

 

El presidente del Consejo Europeo de Asociaciones Nacionales de Colegios Independientes, el holandés Simon Steen, ha pasado este mes por Andalucía, visitando Sevilla y Málaga, y ha atendido amablemente a ECA para dar su visión sobre la situación de los colegios concertados en esta comunidad y en el conjunto de España, comparándolos con el resto de Europa. Ecnais es el organismo que agrupa a las escuelas privadas/concertadas de 20 países europeos que escolarizan a más de 10,5 millones de alumnos.

-  ¿Cuál es la situación de la enseñanza concertada en Europa?

- En Europa existe una fuerte tradición de lo que llamamos escuelas "independientes". El término "privado" pone el énfasis en el "dueño", mientras que "independiente" significa cuál es el propósito de ser una escuela privada. Es decir, usted puede tomar sus propias decisiones al ofrecer un programa educativo a los niños, y usted también es libre de nombrar sus propios maestros, los que se sienten cómodos en la escuela. Hay una larga tradición en Europa de sensibilización que ofrece un lugar en el Sistema Educativo Nacional a las escuelas independientes. En cualquier caso, nuestro propósito principal no es competir con las escuelas públicas, sino completar el Sistema Educativo Nacional con lo que podemos ofrecer como escuelas independientes. Una similitud en todos los países es que la iniciativa privada trae nuevas ideas en el Sector de Educación, lo que conduce a una especie de innovación. Al final beneficia a las escuelas públicas, porque las escuelas independientes son transparentes en lo que hacen, cuáles son sus motivaciones y especialmente en el sentido de comunidad.

- En Andalucía el 81% de la Educación es de carácter público y el resto "independiente", como usted prefiere llamarlo. ¿Cúal es el porcentaje en el resto de Europa?
 
- Las Escuelas Independientes tienen una posición menor en España, si se hace una comparación con otros países, como Bélgica, Dinamarca, Países Bajos. En los Países Bajos la situación es bastante peculiar: es el único país de Europa donde las escuelas independientes representan la mayoría: hay un 70% de las escuelas independientes, mientras que sólo hay un 30% de las escuelas públicas. En este país existe una garantía constitucional de igualdad de financiación para las escuelas públicas e independientes. En este año, 2017, celebramos en los Países Bajos el primer aniversario de este derecho constitucional establecido hace 100 años. En el centro y el este de Europa hay una especie de tolerancia a la existencia de escuelas independientes. Por ejemplo, en la República Checa el Estado financia escuelas, pero en Bulgaria y Rumanía no hay financiación estatal. Hace tres años, en la legislación búlgara existía la posibilidad de que el Gobierno subvencionara las escuelas independientes, pero cada año el gobierno tiene que decidir si hay suficiente presupuesto para hacerlo. Aunque no hay suficiente presupuesto año tras año, a pesar de eso, hay una aceptación y voluntad política para hacerlo. En este sentido, las escuelas independientes tienen una fuerte posición de conciencia por parte del gobierno: una vez que hayas aceptado el hecho de que se establezcan escuelas independientes, deberías encontrar formas de financiamiento público mediante un acuerdo contractual. El único elemento frágil es que es un contrato y que el gobierno puede terminarlo. Si se trata de un derecho sobre la financiación incorporado en la legislación o en la Constitución, no dependen de las coaliciones políticas que forman el gobierno.
 
- ¿Y cree que es posible hoy en día algo así? ¿Reconocer el derecho a esa financiación en la Constitución?
 
A este respecto, es importante mostrar a las escuelas públicas los aspectos positivos de las escuelas independientes para que puedan liberar a nuestras escuelas del marco negativo construido por razones ideológicas, o porque las escuelas públicas temen un crecimiento en el sector privado que puede lesionar. Lo mejor es contar nuestra propia historia, mostrarles nuestras cosas positivas, la opinión de los padres, y tratar de dejar claro, para el debate político, que no estamos pidiendo un favor, pero estamos usando nuestros derechos fundamentales. En el capítulo de derechos fundamentales para los ciudadanos de la UE se dice que existe el derecho de establecer escuelas independientes sobre la base de razones religiosas, filosóficas y pedagógicas. Esto se debe a que en Europa la libertad de elección de la escuela parental se considera un derecho fundamental. Esto sólo tiene sentido si hay una variedad de escuelas de las cuales usted puede elegir. El gobierno puede potenciar las escuelas públicas si permiten que el sector independiente florezca porque pueden tomar nuestras iniciativas, pueden asumir el éxito, no necesitan experimentar por sí mismos.
 
- Aquí las escuelas no tienen una autonomía completa, ni siquiera una completa autonomía pedagógica. ¿Cuál es la situación en otros países de Europa?
 
- Es comprensible que el Gobierno quiera garantizar a todos los padres que la educación al final de la Educación Primaria y Secundaria responda a las normas mínimas en cuanto a los contenidos y los logros de competencias. Las escuelas independientes tienen la oportunidad de ofrecer temas específicos en los que puede aplicar su propio enfoque pedagógico y didáctico. Este tipo de temas son importantes y están relacionados con las propias ideas religiosas, filosóficas o pedagógicas de la escuela. Así que en los Países Bajos esto está garantizado porque todas las escuelas tienen que cumplir con los estándares mínimos. La Inspección Nacional está monitorizando que así se hace. Pero, habiendo dicho esto, hay suficiente espacio en el número de horas en que la escuela está funcionando donde se puede implementar su propio programa en estos temas específicos, o puede elegir la forma de organizar la educación: ya sea grandes grupos o un grupo más pequeños, e individualizar el programa de desarrollo para los niños, nombrar maestros adicionales que deben ser pagados a través de un cargo adicional que se exige a los padres, etc.
 
- ¿Cuál es el porcentaje para las normas mínimas y el porcentaje para este tipo de asignaturas?
 
- En general, el 30% para sus propios temas y el 70% para las normas mínimas generales. Esos porcentajes son los mismos para las escuelas públicas e independientes.
 
- Cuando habla con padres de países como Alemania, Francia o España, ¿ve muchas diferencias sobre lo que quieren para sus hijos?
 
- Los padres son hoy en día más conscientes de los talentos individuales de sus hijos. Quieren estar seguros de que hay un lugar en la escuela para cada desarrollo individual de sus hijos. Esta es una conciencia general y común en todos los países. Los padres ven a sus hijos como personas únicas y quieren estar seguros de que la escuela respeta su singularidad. Por eso el enfoque pedagógico y didáctico es tan importante. Se trata de lo que llamamos la formación de toda la persona: la educación no sólo consiste en aprender Matemáticas o Geografía, que es muy importante, sino que las aprendes de tal manera que la formación de la persona se toma muy en serio. Y eso es lo que los padres encuentran importante.
 

El arzobispo de Sevilla y altos cargos de la Junta asisten a la Asamblea de ECA

Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), organización que aglutina a la mayoría de los titulares de los centros educativos concertados de la comunidad andaluza, valora positivamente la iniciativa de la Consejería de trabajar por un Acuerdo por la Educación en Andalucía y se ofrece incondicionalmente para buscar entre todos un consenso que dé la estabilidad necesaria que todo sistema educativo necesita.

El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, y el secretario general de Educación y Formación Profesional de la Junta de Andalucía, Manuel Alcaide, asistieron hoy a la apertura de la Asamblea Anual de Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), que se ha celebrado en el Seminario Metropolitano. A esta importante cita también han acudido el director general de Planificación y Centros de la Junta, Enrique Caro, y el secretario nacional de Escuelas Católicas, José María Alvira, así como los titulares de esta organización que aglutina a 400 centros de la región con 16.000 profesionales (entre docentes y personal de administración y servicios) y que atiende a cerca de 225.000 alumnos.

El acto comenzó con un sentido minuto de silencio por los tres menores fallecidos en una cueva de Almería, alumnos del IES Argar y de las Escuelas Profesionales Sagrada Familia (SAFA).

En la asamblea, la presidenta y el secretario general de ECA, Carmen Polo y Carlos Ruiz, respectivamente, realizaron un repaso del complejo proceso de renovación de conciertos que se ha llevado a cabo en los últimos meses y mostraron su satisfacción porque se haya reconducido la situación gracias al diálogo con la Administración autonómica.

Por otra parte, reiteraron la disposición de ECA a fomentar un Pacto por la Educación, algo que lleva reclamando más de tres años. En este sentido, el secretario general de Educación y FP de la Junta, Manuel Alcaide, fue invitado a dar una charla ante la asamblea de ECA para dar a conocer cuáles son las principales ideas del Gobierno regional en torno a esta cuestión.

Tras la Asamblea, en la que se aprobaron también las cuentas de la organización de 2017 y se destacó la labor realizada por su personal, se leyó un manifiesto a modo de declaración final, en la que ECA valoró positivamente la iniciativa de la Junta en torno al Pacto por la Educación y expuso los principales puntos que, a su juicio, debe recoger ese acuerdo:

 

"Escuelas Católicas Andalucía (ECA), con sus 400 centros, la mayoría de ellos centenarios, y con una dilatada experiencia en el mundo educativo,se considera enraizada en Andalucía, agradecida por haber sido enriquecida por su cultura y su gente y, al mismo tiempo, se muestra orgullosa de haber contribuido a su desarrollo.

ECA valora positivamente la iniciativa de la Consejería de Educación de trabajar por un Pacto Educativo en Andalucía y se ofrece incondicionalmente para buscar entre todos un consenso que dé la estabilidad necesaria que todo sistema educativo necesita y se ofrece.

ECA entiende que en dicho Pacto se debe tener en consideración lo siguiente:

1.    El derecho que los padres tienen a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos, recogido en el artículo 27 de la Constitución Española. Dicha elección corresponde únicamente a ellos y por consiguiente, la demanda de las familias debe ser respetada y tenida en cuenta.

 

2.     El fundamento y razón última de los conciertos no es el ahorro de fondos públicos ni la oferta de puestos escolares donde la enseñanza pública no llega, sino atender a la pluralidad de la sociedad y hacer posible la libertad de las familias para elegir el tipo de enseñanza, en todos los niveles educativos, a través de una red complementaria de la pública.

3.    Los conciertos no suponen sustraer recursos a la red de centros públicos para dárselos a los centros concertados sino que se trata de un único escenario con dos recorridos distintos y complementarios: El Sistema Educativo Público de Andalucía, con centros Públicos de Titularidad de la Junta de Andalucía o de Corporaciones Locales y Centros Docentes Privados Concertados. Así quedó recogido, fruto de un consenso que aportó estabilidad, el artículo 4º de la LEA.

4.    Un equilibrio entre la enseñanza pública y la enseñanza concertada, como redes complementarias, signo de libertad y madurez democrática a la que nadie debería temer, evitando la confrontación y buscandoel diálogo, la colaboración y complementariedad. El deber del Estado de garantizar el derecho a la Educación para todos, no significa que deba tener el monopolio de la misma.

5.    El reconocimiento de que los Conciertos educativos son el único instrumento que las familias más desfavorecidas tienen para ejercer la libertad de elección de centro. Por ello, para que la libertad sea real y auténtica, demanda una justa financiación de conciertos, pues éstos no cubren íntegramente el coste real de la enseñanza y pide que sus alumnos gocen de los mismos derechos y no se sientan discriminados.

6.    Una mayor autonomía para los centros educativos, en la gestión y organización, en lo pedagógico-curricular y en el de Carácter Propio, de forma que cada uno de esos centros pueda diseñar, desarrollar y evaluar su Proyecto Educativo.

7.    La situación actual, marcada en gran parte por la bajada de natalidad, no puede convertirse en una excusa para cerrar unidades, ni públicas ni concertadas, sino que debe ser una oportunidad para que se invierta más y mejor, con el único fin de que la educación andaluza ocupe el lugar que le corresponde.

ECA tiende su mano a la Consejería de Educación y las Comunidades Educativas de ambas redes, para buscar, de manera conjunta, la mejor educación de los niños, niñas y jóvenes andaluces, que son los que verdaderamente importan".

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