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Carta a la nueva consejera

Dª Sonia Gaya Sánchez, Consejera de Educación de la Junta de Andalucía

 

Estimada Consejera:

El pasado 8 de junio fue nombrada para ser la máxime responsable de la Educación en nuestra región, sustituyendo a Adelaida de la Calle.

La conozco poco, únicamente de algunos encuentros puntuales, pero la impresión que he podido sacar ellos ha sido positiva. Además, las referencias que tengo de terceros apuntan en la misma dirección. Me dicen que es inteligente, tenaz, discreta, que sabe escuchar y siempre procura el consenso. Si es así, que no lo dudo, tiene ganado mucho terreno.

Como bien sabe, Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), es la organización mayoritaria de la concertada, con una representatividad del 70% de la misma en nuestra región. En Andalucía tenemos 400 centros, la mayoría de ellos centenarios y referentes en el sector educativo, en los que trabajan 16.000 profesionales y estudian 225.000 alumnos. El aval con el que nos presentamos ante la sociedad, además de la calidad educativa, es nuestro compromiso con los más desfavorecidos y los valores humanos y cristianos que procuramos trasmitir; y la independencia, particularmente con respecto a los grupos políticos, de la que hemos hecho siempre gala, sencillamente porque, lo que por encima de todo nos importa, es querer lo mejor para todos los alumnos, con independencia del centro en que estudien.

Esa independencia, que a veces tantos quebraderos de cabeza nos ha traído, es la que, al mismo tiempo, nos ha dado credibilidad y seriedad ante la sociedad, las familias que nos demandan y las administraciones educativas. Desde este contexto, y con la única intención de querer lo mejor para la educación en Andalucía, es desde el que, respetuosa y modestamente, quiero dirigirme a usted para compartir algunos retos importantes que creo debería afrontar.

 

1. Serenar el ambiente educativo

Sra. Consejera, sabe que tiene una tarea muy difícil, porque la educación en nuestra región, al igual que en nuestro país, se vive, en algunos ámbitos, con excesiva pasión. Por ello es clave que procure, con un equipo dialogante, serenar el ambiente, crispado últimamente.

Hemos cometido el error de hacer de la educación un debate de políticos, entre pública y concertada, que es ficticio y que muy poco tiene que ver con la realidad. Ese tipo de debate, alimentado por intereses partidistas, no es el que interesa fundamentalmente a la sociedad, particularmente los padres. Éstos lo que quieren, con independencia de su perfil ideológico y respectivas creencias, es que sus hijos tengan una buena formación, que se les trasmitan unos valores y que adquieran una

“disciplina” (esfuerzo) que les sirva de base para conseguir sus metas. Este es precisamente el gran debate que hay que afrontar y no distraernos con lo que nos divide y separa, en lugar de lo que nos une.

Sra. Consejera, nos gustaría que dirigiera su mirada a los padres y madres de los alumnos. Escúchelos detenidamente, pues son ellos los que tienen el derecho a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos, recogido en el artículo 27 de la Constitución Española. La demanda de las familias, basada en la opción por un Proyecto Educativo determinado, debe ser respetada y tenida en cuenta, dentro de un marco previamente consensuado.

 

2. Calidad educativa

En Andalucía se ha hecho un gran esfuerzo en el terreno educativo, máxime cuando el punto de partida no era el mismo que el del conjunto de comunidades autónomas. No obstante, habrá que admitir también que algunas cosas se han podido hacer mejor y no siempre por falta de recursos suficientes. También estaremos de acuerdo en que se ha ganado satisfactoriamente la batalla de la inclusión; pero si queremos crecer hay que bajar el porcentaje del fracaso escolar y aspirar a una enseñanza de mayor calidad.

Sra. Consejera, debemos ser más autocríticos y valientes. Habrá que procurar seguir mejorando aquello que se hace bien; pero también habrá que ser decididos en corregir lo que debemos perfeccionar. No seamos sectarios ni endogámicos y por el bien de nuestros niños y jóvenes, cambiemos lo que sea necesario cambiar. Si un centro no tiene demanda, pudiendo tenerla, habrá que preguntarse cuál o cuáles son los motivos y qué es lo que está fallando; si los resultados académicos, teniendo en cuenta las circunstancias, no son los deseables, habrá que reflexionar y cuestionarse lo que hacemos y cómo lo hacemos. Cuando los resultados son negativos no podemos atrincherarnos en falsas cuestiones ideológicas para esconder la realidad de nuestro fracaso mediante argumentos injustificables. Este es el debate que la sociedad y los padres de nuestros alumnos esperan de nosotros.

No tema hacer un estudio sereno y profundo sobre los resultados que los distintos estudios, en el ámbito nacional e internacional, arrojan en nuestra región, en el que participe el conjunto de la comunidad educativa, no sólo aquellos que piensan de la misma forma, y pongamos los medios necesarios para irnos superando.

Le hago el mismo ruego que a su antecesora, no permita que la bajada de natalidad y la vuelta de inmigrantes a sus países de origen se conviertan en excusa para cerrar unidades, públicas o concertadas. Dicha realidad debe convertirse en una oportunidad para que se invierta, de manera equilibrada y equitativa, más y mejor, con el único fin de que la educación andaluza ocupe el lugar que le corresponde.

 

3. Mayor coordinación entre Consejería y Delegaciones Territoriales Provinciales y entre los propios departamentos de la Consejería.

Evidentemente, atendiendo a su singularidad, hay que respetar y apoyar la autonomía de cada una de las provincias andaluzas. No obstante, en materias propias de la Consejería o que estén subordinadas a la misma, las provincias no pueden actuar a su libre albedrío. Las normas que afectan a los centros y sus alumnos deben ser las mismas en todas las provincias. Así mismo, créame que no le hablo de memoria, la aplicación de los criterios no puede depender del profesional de turno, sobre todo cuando, en ocasiones, se invade la autonomía pedagógica y organizativa de los centros.

 

4. Complementariedad de redes

Sra. Consejera, usted sabe que ECA siempre ha rehuido la confrontación entre pública y concertada, apostando por un equilibrio entre ambas redes. Por ello, para una mayor y mejor estabilidad en el sistema educativo andaluz habría que mantener ese equilibrio, acuñado en nuestra región (con un 80/20 de pública y concertada respectivamente), introduciendo los mecanismos necesarios que velen para que dicho porcentaje se siga manteniendo.

Nuestra postura, en todo momento, ha sido la de luchar para que exista una red pública fuerte y que funcione bien; pero al mismo tiempo demandamos una red concertada, en igualdad de condiciones, que pueda dar respuesta a las necesidades de una sociedad democrática y, por consiguiente, plural.

Por consiguiente, no podemos prescindir de los conciertos educativos y que tanto han contribuido en la mejora de la educación española, en general, y la andaluza, en particular. Los conciertos, además de favorecer la escolarización en todas las etapas y promover la igualdad de oportunidades, son el único instrumento que las familias más desfavorecidas tienen para ejercer la libertad de elección de centro. No obstante, habrá que seguir trabajando para que los profesionales y alumnos de ambas redes gocen de los mismos derechos. Sólo así, junto con una financiación adecuada de los conciertos, podremos hablar de libertad e igualdad de oportunidades.

 

5. Pacto Educativo

Sra. Consejera, desde hace casi cinco años, cuando nadie hablaba del Pacto Educativo, fuimos pioneros en reclamarlo. Solicitábamos, entonces, un acuerdo educativo en nuestra región. Decíamos, que se trataba de adaptar dicho acuerdo a las nuevas circunstancias, teniendo como referencia la LEA (Ley Educativa Andaluza) porque además, Andalucía tiene entidad suficiente como para ser pionera y referente. Nos alegramos de que, poco a poco, otras organizaciones se fueran sumando. Más aún, cuando la propia Consejería, desde hace unos meses, por encargo de la propia presidenta de la Junta lo haya tomada como una de sus preferencias.

Mi organización, desde siempre, ha apostado por llegar a un acuerdo entre toda la comunidad educativa porque entiende que la Educación necesita un marco que le dé la estabilidad necesaria y que escape de los vaivenes de los distintos gobiernos.

Junto con la ilusión de poder llegar a un acuerdo educativo en Andalucía, tengo dudas de que la actitud intransigente e intolerante de algunos pueda truncarlo. Para hablar de Acuerdo Educativo Andaluz, primero habrá que saber hacia dónde queremos ir y además hace falta ser generosos para saber ceder, lógicamente en aquello que se puede, por el bien del conjunto.

Por otra parte, este gran acuerdo por la Educación en Andalucía, como decía nuestro secretario general nacional, José María Alvira, no puede limitarse a cuestiones del ámbito pedagógico, idiomas o de las TIC. Todo ello es importante, pero no son los que provocan los grandes desacuerdos. Dejar al margen algunas cuestiones de fondo es engañarse y, antes o después, volverán a surgir los problemas y las faltas de entendimiento.

Si conseguimos ese acuerdo, no le quepa la menor duda de que además de ser referente para otras comunidades autónomas, puede servir para impulsar el gran pacto social y político, que corresponde al estado.

En este tema es mucho lo que se juega usted y nos jugamos todos, pero es algo que nuestros niños y jóvenes merecen. Cuente con nosotros para aportar lo que podamos en beneficio de la educación andaluza. ¡Mucha suerte!

Reciba un saludo afectuoso,

Carlos Ruiz Fernández

Secretario general de Escuelas Católicas de Andalucía (ECA)

Bases para un Pacto por la Educación

Escuelas Católicas de Andaucía lleva más de tres años defendiendo la necesidad de un Pacto por la Educación. Antes incluso de que se aprobara la Lomce, el secretario general de ECA, Carlos Ruiz, realizó ruedas de prensa en todas las provincias andaluzas lanzando esa idea. Como ejemplo, podemos ver este artículo publicado en el Diario de Cádiz en marzo de 2014 (http://www.diariodejerez.es/jerez/escuelas-catolicas-reclaman-pacto-educacion_0_788321312.html). Ahora, ECA da un paso más y presenta un documento que puede servir de base para ese pacto y en el que se recogen las princincipales ideas y propuestas de nuestros centros y titulares. Un documento para la reflexión que invita al diálogo y al consenso:

 

Recompensa a un esfuerzo común

Una vez finalizado el periodo de alegaciones de los titulares, respecto a la propuesta hecha por la Consejería sobre el número de unidades concertadas y plazas escolares con las que cada centro debe salir, para la solicitud de admisión de alumnos para el curso 2017-2018 me gustaría informarles de algunas cuestiones que considero de interés.

Con respecto al presente curso y de cara al próximo, de nuestros 400 centros se han visto afectados tres de ellos y de un total de prácticamente 8.000 unidades concertadas, tres o cuatro de las mismas, cifra aún sin cerrar.

La valoración que desde ECA hacemos, en su conjunto y teniendo en cuenta las circunstancias que todos sabemos, como por ejemplo la bajada de natalidad, es positiva y tenemos motivos suficientes para sentirnos satisfechos. Me gustaría destacar el sentido de solidaridad de las instituciones que se han visto afectadas, mostrando una actitud de serenidad y saber estar porque entienden que globalmente los resultados han sido muy satisfactorios. Ello no quita para que se haga uso de las medidas que estén a nuestro alcance para conseguir aquello que, por justicia, entendemos que nos corresponde.

Como les decía recientemente, quien verdaderamente ha salido vencedor en esta dura e intensa situación ha sido el sector concertado, concretamente los centros de ECA. Hemos recuperado parte de una autoestima, posiblemente algo dañada en los últimos tiempos; hemos dado grandes pasos en la unidad y solidaridad, aunque aún debemos seguir avanzando en ello; hemos hecho visible la fortaleza e importancia del sector y, sobre todo, gran parte de nuestra comunidad educativa ha tomado conciencia de que la enseñanza concertada es un derecho, amparado en la Constitución, y que tenemos que seguir trabajando para conseguir unos logros que corresponden a toda la comunidad educativa. Sólo así el ejercicio de la Libertad está garantizado para todos de igual manera.

De las acciones reivindicativas programadas, unas se llevaron a cabo y otras, las manifestaciones provinciales y la general, se suprimieron unánimemente por la Junta Directiva de ECA, porque que se recuperó un diálogo intenso con la Administración Educativa y por honestidad había que hacerlo así. Dichas manifestaciones, posteriormente se suprimieron definitivamente porque entendíamos que la finalidad perseguida, mediante las mismas, se habían alcanzado mediante el diálogo. No obstante, les puedo asegurar que las acciones no han sido inútiles ni estériles, sino que han sido decisivas para conseguir mucho de lo que justamente nos corresponde.

En las negociaciones ha habido momentos intensos, duros; pero sobre todo muy delicados. En estos últimos, como ya les dije, la persona de D. Juan José Asenjo, Arzobispo de Sevilla, ha sido crucial. Hasta hoy hemos estado en contacto telefónicamente casi todos los días. Su ayuda, mediante conversaciones habilidosas y constantes, ha sido clave en muchos momentos. Por su parte, además siempre hemos encontrando una palabra de ánimo y su oración para que todo tuviera el mejor fin posible.

Quisiera hacer un reconocimiento público al equipo de la sede y la Junta Directiva de ECA, dedicada en “cuerpo y alma”, desde el inicio de curso, por la defensa de los conciertos. Mención especial merece la comisión de la Junta y los presidentes provinciales. Con todos he trabajado estrechamente, prácticamente a diario, e incluso en días de descanso, privándose de su tiempo libre y del disfrute con su familia. Sin su trabajo e implicación nada de lo conseguido hubiera sido posible. Por otra parte, no podemos olvidarnos de las comunidades educativas de nuestros centros, pero sobre todo de los directores y directoras, volcándose con generosidad e ilusión.

Sería injusto no reconocer, aunque llegara algo tarde, la actitud de diálogo de la Consejería, particularmente la Consejera, Viceconsejera y Director General de Planificación y Centros, con sus respectivos equipos, así como los delegados y delegadas territoriales de educación. Ojalá que esta actitud de diálogo sea el estilo que presida nuestras reuniones a partir de ahora.

No obstante, no quiero que piensen que todo está conseguido. No olviden que estamos dentro de tiempos convulsos, en los que todo puede dar un giro radical de un a otro. Mucho me temo que nos vendrán situaciones duras y problemáticas que van a necesitar, como decía al principio, de nuestra unidad, solidaridad y entrega.

Carlos Ruiz

Secretario general de ECA

 

Concertados: SOS

Queridos/as amigos/as:

Como bien sabéis, el próximo curso corresponde la renovación de conciertos, aunque las decisiones de los mismos, por parte de la Consejería de Educación, se toman con bastante antelación y se dan a conocer a los respectivos centros en la segunda quincena de febrero.

Recordaréis que hace cuatro años, como consecuencia de la renovación de los mismos, se suprimieron siete unidades de 1º de EI (que progresivamente serían siete líneas), aunque debido a las alegaciones judiciales se lograron suspensiones cautelares.

De cara al próximo curso la situación se ha agravado debida fundamentalmente a la bajada de natalidad y la vuelta de muchos inmigrantes a sus países de origen.

Ante esta situación, un sector de la “Pública”, fundamentalmente bajo la denominación de “Marea Verde”, no sólo se han limitado a defender a la red pública, algo lógico y normal, sino que dicha defensa, en no pocas ocasiones, ha estado basada en el ataque a la “Concertada” mediante falsedades (ej. crecimiento de la red concertada en detrimento de la red pública).

Como podemos observar, se dan los ingredientes necesarios para que exista una mentalidad en favor de la enseñanza pública y en contra de la concertada, como si ésta fuera la causante de la baja demanda de muchos centros públicos. Además de generar una opinión negativa ejercen una presión en los partidos políticos, en la Junta de Andalucía y la Consejería de Educación, en particular

Los sindicatos y asociaciones, amparados en “Marea Verde”, además de faltar a la verdad, al parecer no tienen la sana costumbre de hacer autocrítica y preguntarse, por ejemplo, por qué centros en una misma zona y contando con más medios que centros de la concertada, tienen menor demanda. Tampoco da la impresión de que valoren lo que muchas familias quieren para sus hijos, ni parece importarles el que un puesto escolar en la enseñanza concertada cueste al Estado la mitad que en la pública.

En estos momentos,  desde la Consejería de Educación el mensaje que se va transmitiendo es que el cierre de unidades no puede recaer única y exclusivamente en los centros  públicos, sino que, al menos, debe asumirse de manera proporcional entre pública y concertada, teniendo como referencia el porcentaje acuñado, aunque no del todo real, del 80/20 pública/concertada respectivamente.

 Curiosamente la Consejería tampoco pone en valor la decisión de los padres a la hora de elegir el tipo de centro que quieren para la educación y formación de sus hijos, ni lógicamente lo que conlleva: entre otras cuestiones, además de la contrastada calidad educativa, algo tan importante y fundamental como el ideario del centro. Resulta que la mejor manera de “tapar” el agujero de algunos centros que no tienen demanda, pudiendo tenerla, es traspasar, por “decreto ley”, alumnos de la concertada a la pública. Se olvidan también del profesorado de la concertada y del PAS, quienes se esfuerzan día a día por aportar un valor añadido a su trabajo.

El reciente informe PISA, demoledor para Andalucía, de llevarse a cabo las supresiones de unidades concertadas con demanda, quiere decir que a la Junta de Susana Díaz no le importan los resultados de dicho informe. Se seguirá “premiando” a aquellos centros sin demanda y se seguirá “castigando” a aquellos concertados que sí la tienen. ¿No piensan que posiblemente en la decisión de los padres influye, junto a los valores que transmite la escuela católica, la calidad educativa que imparten nuestros centros, factores ambos que pueden ser los auténticos “culpables” de su elección? ¿Qué es lo que verdaderamente preocupa a la Junta de Andalucía, la buena formación de sus alumnos y alumnas o el rédito electoral? ¿Es cerrando unidades con demanda la manera que tiene la Consejería de afrontar los nefastos datos arrojados por el informe PISA?

Lógicamente, la Consejería de Educación cuando dice que el cierre de unidades debe ser equilibrado entre ambas redes (para esto si se “acuerdan” de nosotros), se les olvida decir que para el próximo curso la Consejería va a crear entre 2.300 y 2.400 puestos de trabajo en la pública (para esto no se “acuerdan”). Al parecer, según promesa de la presidenta Susana Díaz, espara recuperar lo perdido en tiempos de crisis,  pues los profesores de la pública tuvieron que pasar de 18 a 20 horas de “clases de tiza”. De esta manera, pasan nuevamente a 18 horas. ¿Acaso quiere decir que nuestros profesionales, además de cobrar menos, están capacitados para impartir 25 “horas de tiza” y otros siete menos? ¿En qué se sustenta dicha diferencia? En este tema, al parecer, ya no nos tienen en consideración. Si a todo esto le añadimos la insuficiente financiación de conciertos y la congelación de la partida de “otros gastos”, veremos que la situación se hace injusta, insoportable e inconcebible.

La Junta de ECA, consciente de la situación que nos iba a llegar, desde hace un año ha abordado este tema en todas las reuniones tenidas mensualmente y en su Asamblea de 22 de abril de este año. A lo largo de todas ellas hizo una profunda reflexión y nombró una comisión que estudiase el tema de la renovación de conciertos, al tiempo que se  diseñó una estrategia que pasaba, fundamentalmente, por proponer a la Administración Educativa un diálogo entre ambas partes con el fin estudiar, de manera conjunta, las posibles soluciones. En las reuniones mantenidas la Dirección General de Planificación y Centros nos comentaron que el estudio de cómo podía quedar el mapa de escolarización, con motivo de la renovación de conciertos, era técnico y que, por consiguiente, la decisión última correspondería a las altas instancias políticas. Por nuestra parte, dejamos también claro que en cualquier momento, si veíamos que el diálogo no era fructífero o no respondía a nuestras justas expectativas, se rompería. Además, insistimos, que la posible decisión sobre cada centro correspondía, única y exclusivamente, a sus Titulares respectivos.

 Trasmitimos a la Consejería la idea, que ha servido de introducción y marco para el diálogo, que la bajada de natalidad no podía ser una excusa para que la Junta de Andalucía redujera unidades, ni en la pública ni en la concertada, sino que debía constituirse en una oportunidad, en la que se vea claramente que Andalucía hace una apuesta firme por la educación, tanto pública como concertada. Máxime cuando aún vamos rezagados respecto a otras comunidades autónomas, como así lo recoge el reciente informe de PISA.

 Posiblemente, entre las razones con que se pueda responder, esté el hecho de que el punto de partida no ha sido el mismo entre Andalucía y otras comunidades. Habrá que reconocer el gran esfuerzo realizado por la Consejería en los 38 años, fecha desde que la Junta tiene las competencias en Educación; pero con la misma claridad habrá que decir que con casi cuatro décadas estando al frente de la educación, es tiempo suficiente para ocupar otro lugar. No obstante, la realidad nos interpela a luchar por salir del pozo en el que nos encontramos. Por ello, hay que seguir insistiendo en que es vital que se siga potenciando la inversión educación. Lo que no ayuda al progreso es que continuamente los datos que arrojan los distintos estudios del sistema educativo se achaquen año tras año, única y exclusivamente, al punto de partida y se trate de “matar al mensajero” (Informe PISA). Es hora de asumir responsabilidades. Por ello, desde ECA siempre hemos tendido la mano a la Consejería para hacer una reflexión profunda y serena, de manera conjunta, con el fin de hacer el diagnóstico adecuado y poner los medios necesarios.

Paralelamente, la Junta de ECA diseña una serie de “líneas rojas” que no deben ser traspasadas, y que se podrían resumir en las siguientes:

1.     Aunque el punto de partida entre Pública y Concertada es desigual (Ej. medios con los que cada uno cuenta, financiación, etc.), de cara a cómo puede quedar el mapa de escolarización queremos que se nos apliquen los mismos criterios que a los centros públicos. No queremos ningún privilegio, pero tampoco aceptamos más discriminaciones.

2.     Rechazamos el cierre de unidades con demanda, entendidas éstas cuando la ratio de dichas unidades sean superiores o iguales a la media de la zona.

3.     En el caso de que haya que cerrar unidades, por insuficiencia de alumnos, si en años posteriores nuevamente existe una demanda suficiente, éstas se puedan recuperar.

4.     Queremos saber el criterio a seguir con centros de una línea con poca demanda que, como la Consejería dice, no se cerrarán; pero se convertirían en centros con unidades mixtas. Aceptaremos los mismos criterios que se apliquen en los centros de titularidad pública.

Al mismo tiempo, trasmitimos a la Consejería que en la toma de decisiones se tengan en cuenta:

a.     Ubicación de los centros en zonas desfavorecidas y atención a familias de bajos recursos culturales y económicos.

b.     Proyectos de los centros que tienen a nivel de innovación pedagógica y de compromiso social.

c.     Presencia única de centros concertados.

Paralelamente, desde ECA hemos procurado que la sociedad, en general, y la comunidad educativa, en particular, tomaran conciencia de que hoy, posiblemente más que nunca, todos (fundamentalmente titulares, padres, profesores, PAS, antiguos alumnos y alumnos) tenemos la obligación de defender, sin ambigüedad, la libertad de enseñanza como un derecho fundamental, recogido en el Artículo 27 de la Constitución Española. De lo contrario, poco a poco, el derecho de libre elección de centros irá quedando en algo residual y como red subsidiaria, estando presente únicamente donde la red pública no pueda llegar o donde a los políticos, de uno y otro signo, les interese que estemos.

Para reavivar dicha toma de conciencia hemos salido en prensa, con notable repercusión mediática, en artículos de opinión, entrevistas en prensa escrita, radio y televisión, hemos sacado notas de prensa y hemos llevado a cabo ruedas de prensa. De cara a la comunidad educativa, además de una serie de circulares en las que se ha incidido en el tema que estamos abordando, se han preparado tutorías para los alumnos, se han facilitado puntos de reflexión para los claustros y se ha hecho hincapié en la labor que desempeñan los centros concertados. Por último, hemos dado amplia difusión, mediante el uso de las redes sociales, al derecho de libre elección de centro.

Todo nos hace “sospechar”, no de manera gratuita,  que en la inminente renovación de conciertos, la Consejería de Educación, siguiendo las directrices de la Junta de Andalucía, va a reducir varias unidades con demanda, comenzando por 1º de EI (recordad que cada unidad progresivamente arrastra a 13 unidades, que es el número de unidades concertadas que componen una línea). Además del daño que va a provocar en muchos profesionales, docentes y PAS, al quedarse sin puestos de trabajo, está el daño económico que va a suponer en los centros afectados, lo que va a agravar aún más la maltrecha economía de muchos de ellos, como consecuencia fundamentalmente de la insuficiente financiación de los conciertos. A todo esto habrá que añadir que la Iglesia pierde presencia evangelizadora y a los padres se les va privando, cada vez más, de la posibilidad real de poder elegir libremente el centro que quieren para sus hijos.

Por todo ello, junto con las negociaciones llevadas a cabo por ECA con la Administración Educativa y con contactos con la mayoría de los grupos políticos (hasta la fecha, PSOE, PP, Ciudadanos e IU), así como con los titulares y sindicatos con representación en el sector concertado, es necesario que toda la comunidad educativa de un paso al frente para que, al unísono, se nos oiga en nuestra defensa de la libre elección de centros, recogida en el Artículo 27 de la Constitución.

Mucho nos tememos que posiblemente sea necesario que toda la Escuela Concertada, particularmente la Católica, nos tengamos que movilizar, de manera coordinada, con la única finalidad de defender un derecho que nos asiste y del que se nos quiere privar.

Desde aquí, pido a los Titulares que motiven a sus directores y éstos a sus claustros a que secunden las iniciativas que desde la Junta de ECA proponga. Caso de que sea necesario y entendamos que, una vez agotadas todas las posibilidades y como último recurso, todos tengamos que manifestarnos públicamente, lógicamente contaríamos previamente con la opinión y autorización de los Titulares. De todas formas, el 18 de enero convocaremos a los Titulares a una Asamblea Extraordinaria, para explicarles, con todo detalle, la situación, las gestiones realizadas y las posibles medidas a llevar a cabo. Tiene que ser en esas fechas porque en la segunda quincena de febrero es cuando la Consejería informa de la resolución de renovación de Conciertos. Así mismo, los respectivos presidentes provinciales de ECA  tendrán una reunión, el próximo 25 de enero, con los directores de los centros de cada provincia.

Por último, me siento en la obligación de hacer una llamada a la unidad de toda la comunidad educativa. Por principios e identidad, e incluso por estrategia,  debemos ser solidarios. No olvidemos que el posible ataque no es fundamentalmente a unos centros concretos, ni a unas instituciones determinadas, ni a unos profesionales, ni a unos padres, sino a la Concertada, en particular la Concertada Católica. Hoy serán unos, pero mañana lo serán otros, incluso aquellas instituciones que, en su fuero interno, puedan pensar que nunca les va a tocar. Pensemos que la propuesta de cierre, en estos momentos, no es a unidades sin demanda, sino a unidades con un respaldo masivo de padres.

Durante muchos años, lo prioritario en lo que ha estado centrada fundamentalmente la labor de Escuelas Católicas ha sido en la defensa de nuestros derechos y en la reclamación de lo que por justicia nos corresponde. Por ello seguiremos trabajando como hasta ahora, sin descanso, por mejorar la educación en Andalucía y en el conjunto del Estado; pero en estos momentos estamos hablando de una cuestión de supervivencia.

Con mis mejores deseos, recibid un cordial saludo,

Carlos Ruiz

Secretario general de ECA

 

Carlos Ruiz, reelegido por unanimidad secretario general de ECA

La Junta Directiva de Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), organización patronal que aglutina a la mayoría de los titulares de los centros educativos concertados de la comunidad andaluza, ha reelegido por unanimidad a Carlos Ruiz como secretario general de esta organización. El representante de los colegios concertados fue elegido por primera vez en octubre de 2012 por un mandato de cuatro años, como marcan los estatutos de los titulares y la patronal de dicha organización.

Nacido en Valdetorres (Badajoz), Carlos Ruiz cuenta con una dilatada experiencia en el ámbito de la docencia. Durante 14 años fue miembro de equipos directivos, 9 de ellos como director general. Asimismo, ha formado parte de las juntas directivas de FERE-CECA y EyG de Canarias, Extremadura y Escuelas Católicas Nacional, siendo director de Relaciones Institucionales y Coordinación Autonómica de Escuelas Católicas de esta última.

Antes de ser elegido como secretario general de ECA, hace cuatro años fue miembro del Consejo Escolar del Estado y de su Comisión Permanente. Persona reconocida por su actitud dialogante y de consenso, trabajó de cerca en el Pacto de Estado por la Educación que estuvo a punto de firmarse siendo ministro Ángel Gabilondo. De hecho, en estos cuatro años, Carlos Ruiz ha mantenido permanentemente este discurso de diálogo y ha defendido la necesidad de tender puentes con toda la comunidad educativa y entre los partidos para llegar a un “gran Pacto por la Educación, que evite los actuales vaivenes y establezca una necesaria estabilidad en este sector”.

Para ello, ha mantenido numerosos encuentros con responsables de todos los partidos políticos del arco Parlamentario andaluz, con la Administración regional, con los sindicatos y con todos los agentes de la comunidad educativa.

El reelegido secretario general ha expresado su “agradecimiento por la confianza depositada y renovada” por otros cuatro años. Además, se ha mostrado “satisfecho del trabajo desarrollado con su equipo” en su primer mandato para “dar un nuevo impulso a la institución”. Junto a ello, ha reconocido que “nos quedan muchos retos pendientes para seguir sirviendo con eficacia a nuestros centros”. Asimismo, ha reiterado la necesidad de darle un gran impulso a la Educación en Andalucía.

En ese sentido, ha subrayado que tras conseguir la “inclusión de todos los alumnos en Andalucía, el gran reto ahora es trabajar conjuntamente por una enseñanza de mayor calidad que permita afrontar con garantía unos estudios superiores y la inserción en el mercado laboral”. Paralelamente, ha considerado “fundamental la transmisión de unos valores sociales y cristianos que hagan al alumno una persona comprometida con la sociedad en general y particularmente con su entorno”.

Por otra parte, ha defendido la libertad de elección de los padres, dentro de un marco consensuado, para la Educación de sus hijos, y ha recordado que “los colegios concertados son elegidos cada año por miles de familias debido a su contrastada calidad y a sus valores”. En ese sentido, ha vuelto a recordar que los concertados son “una red complementaria y no subsidiaria de la pública”.

Por último, ha hecho referencia a la “tendencia de algunos sectores minoritarios de desprestigiar a la enseñanza concertada, pidiendo, incluso, la reducción o supresión de unidades de estos centros”. Ante ello, ha apelado nuevamente al diálogo y asegurado que “no nos van a encontrar en la confrontación con la enseñanza pública, pero tampoco vamos a permanecer pasivos ante los ataques de algunos sectores interesados”, ha subrayado.

Tras su reeleción, Caros Ruiz ha intervenido en algunas entrevistas en los medios de comunicación, como la publicada el pasado sábado 25 de junio, jornada de reflexión en La Razón:

Últimas horas antes de la elecciones, ¿cómo prevé que afectará el resultado a la educación?

–Sin ser adivino, me temo que no serán buenos tiempos. La educación necesita estabilidad, consenso, diálogo, algo que no se está dando. Pero, al mismo tiempo, puede ser una oportunidad para llegar a acuerdos. Hemos reclamado muchas veces ya un gran pacto.

–Agrupa a casi 400 colegios, a más de 225.000 alumnos y a 16.000 profesionales. ¿La enseñanza concertada está siendo atacada?

–Sí, a nivel nacional y por un sector ideológico de manera beligerante, aunque minoritario. Nunca vamos a entrar en confrontación ante esos ataques, pondremos en valor una enseñanza de calidad contrastada y demandada por un sector importante de la sociedad. Posibilitamos que la familia pueda elegir libremente el modelo más apropiado. Nuestra plaza escolar es casi el 50 por ciento más barata.

–¿De qué cifras hablamos?

–El coste del puesto escolar público es de casi 6.000 euros y el nuestro en torno a los 3.000. Con poco tenemos que hacer mucho.

–Al menos judicialmente están recibiendo sentencias favorables que protegen las unidades concertadas...

–Es una satisfacción y supone un espaldarazo. Que seamos una red complementaria ya es un logro. No obstante, hay que reconocer que el diálogo con la Administración autonómica ha dado un giro de 180 grados. Con Adelaida De la Calle hay un diálogo fluido y respetuoso. Eso no quiere decir que estemos de acuerdo en todo. Es cierto que baja la natalidad y que muchos inmigrantes han vuelto a sus países como consecuencia de la crisis, pero planteamos a la consejera aprovechar la oportunidad y no perder inversión y potenciar de verdad la educación.

–¿Qué respuesta obtiene?

–Estamos en diálogo, que no es poco. Ellos dicen que los fondos vienen en proporción al número de alumnos pero hay un espacio siempre que se puede aprovechar. No veo cerrada a la Administración. En Andalucía hay que reconocer el logro de la inclusión. El 100 por cien tiene acceso a la educación obligatoria. El nuevo reto es lograr una educación de mayor calidad y exigencia. Es la mayor inversión que se puede hacer en un país, el mejor legado de unos padres. Ponernos al nivel de otros países es fundamental.

–¿La reducción de unidades es ya un problema?

–Ahora mismo no, puede llegar dentro de unos meses cuando se acerca la hora de renovar los conciertos por cuatro años (curso 2017-18). Ahora mismo hay un diálogo para el estudio de esta situación.

–¿El pacto educativo del que hablan los partidos políticos es utópico?

–El peligro es que la palabra pacto quede vacía de contenido. Obviar el diálogo y poner líneas rojas no es la mejor manera de pactar. Falta educación, algo básico. Los elementos fundamentales deben ser inamovibles. El pacto se ha politizado, ha sido un arma arrojadiza, y para hablar hoy de pacto hay que dar voz a toda comunidad educativa: padres, profesionales...

–En cualquier Gobierno posterior al 26J con presencia de Podemos la concertada lo tiene crudo...

–Me limito a repetir lo que ellos dicen: la enseñanza concertada iría disminuyendo en favor de la pública. No sé si lo gente lo sabe, pero han dando un «no» explícito a la concertada. Lo más bonito es la libertad y entre pública y pública no la hay. Gracias a la concertada, las familias con menos recursos tienen la posibilidad de libre elección.

–¿Se confunde concertada con elitista?

–La concertada no puede ser elitista, es gratuita, lo que sucede es que muchos servicios que la administración educativa oferta a lo público no se los da a la concertada, como el comedor, el transporte... Algo que va en detrimento de los que menos tienen. Tenemos centros en toda Andalucía, más en la provincia que en la capitales. Son pequeños y con una o dos líneas en un 80 por ciento. Un estudio desvela que más del 95 por ciento de la sociedad está satisfecha y cree que tiene que haber enseñanza concertada. Y más del 50 por ciento de nuestros padres son de izquierda. Esas frases estigmatizadas, de privilegiados, es falso. No marcamos a las personas, transmitimos valores.

–¿Ha empeorado la situación económica de los centros?

–La financiación de la Administración es insuficiente. Además de poco se paga tarde. Hay dos fuentes: los pagos delegados y una partida cajón de sastre de «otros gastos» a cubrir que es insuficiente. Muchos centros siguen teniendo esa asfixia porque se sigue pagando poco y tarde. De manera excepcional, la última partida de otros gastos se hizo en plazo. Se habrán equivocado.

–El futuro de la Lomce es también incierto...

–Escuelas Católicas de Andalucía siempre criticó cómo se fraguó. No hubo diálogo, pero una vez dicho eso debemos acatar la ley. Si no, sería la selva. De la Lomce hay cosas que perdurarán, porque no todo se ha hecho mal. Cuando pase el calentón de las elecciones, habrá cosas que se reconocerán.

–¿La concertada la aplicará sin problema?

–Detrás de las justificaciones de la Junta de falta de tiempo sabemos lo que hay. Hoy ya no se oye nada de la Lomce, creo que vamos a un momento de diálogo a nivel político.

–Este ha sido el último año de la Selectividad.

–Para la inmensa mayoría de los profesionales la Selectividad, tal y como estaba ahora, tenía poco sentido. Eso no significa que no haya que buscar otra alternativa. Las propias universidades marcarán esto. Los centros sabían que no se les preparaba para la Universidad sino para un examen. La actual selectividad no estaba respaldada por nadie.

–¿Qué retos de marca tras la reelección como secretario general?

–Los retos no se cumplen solos, el mayor valor de ECA son las personas y el equipo de trabajo. Los grandes retos internos son la serenidad institucional y lograr una mayor coordinación con el resto de escuelas católicas, nacional y de provincias. Hacia afuera yo diría la defensa de la libertad de enseñanza en igualdad de condiciones con la red pública.

–¿Entiende por qué hay esa corriente anticatólica tan extendida?

–Veo intransigencia. Atacar unos valores tan importantes para muchas personas con faltas de respeto y agresividad es una pena. Cuando debamos denunciar la situación, la mejor manera, y es la que forma parte de nuestro carácter evangélico, será seguir haciendo las cosas como ahora. Compartan o no nuestros valores, nos respeta la inmensa mayoría. A nuestros alumnos además de una enseñanza de calidad les inculcamos respeto por otras maneras de pensar y fomentar el diálogo. Nadie puede ir contra eso. Junto con algo que nos caracteriza, el compromiso con los más débiles y la sociedad. Nuestros alumnos participan en programas de asuntos sociales. Se les educa en una sensibilidad social. ¿Por qué eso es criticable? Potenciar también la comunicación y dar a conocernos más ha de ser un objetivo. Hacemos montones de cosas y un sector importante de la sociedad lo desconoce. El crucifijo les quita el sueño a muchos, qué le vamos a hacer. Quizá tengamos que poner más en valor lo que hacemos.

Enlace directo a la entrevista: http://www.larazon.es/local/andalucia/carlos-ruiz-el-pacto-educativo-se-ha-politizado-y-ha-quedado-vacio-de-contenido-KD13014934?sky=Sky-Junio-2016#.Ttt16khfCw3y4TN

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