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El poder de la educación

 

¿Qué tendrá la enseñanza que tanto atrae a los políticos y, en la práctica, qué poca atención le prestan? ¡Cuánto debate ficticio, silenciando la voz de los profesionales y ajeno a la voluntad de los padres! ¡Cuánta palabrería huérfana de contenido! ¡Cuánta demagogia disfrazada de intereses inconfesables! Da la impresión que a veces los responsables de la administración educativa escuchan únicamente a quienes piensan como ellos, con la única intención de oír lo que desean. El miedo al diálogo abierto a todos y la alergia al pluralismo, además de ser manifestaciones de una democracia enferma, es el peor camino para salir del pozo en el que se encuentra la educación, en general, y la andaluza en particular.

Los datos objetivos sobre la realidad educativa de nuestra región, nada optimistas, están ahí y no podemos seguir cayendo en la tentación de justificar lo injustificable. Es verdad, como hemos dicho en otras ocasiones, que el punto de partida de nuestra región no era equiparable al de otras, pero llevamos 35 años de transferencias educativas y habrá que reconocer que algunas cosas, con los mismos medios, se han podido hacer mejor. La autocrítica, que indica madurez y querer mejorar con actitud de cambiar lo que sea necesario, no puede esconderse siempre en laprehistoria democrática. Ciertamente, en estos años se ha logrado de manera sobresaliente el desafío de la inclusión; pero en estos momentos el gran reto de la educación andaluza es el de la calidad, fundamental para el desarrollo de nuestro pueblo. Ella es la mejor herencia que podemos dejar a nuestros niños y jóvenes para que el día de mañana puedan encontrar un puesto de trabajo en un mundo cada vez más exigente y globalizado.

A lo largo de mi trayectoria profesional he sido testigo de grandes promesas educativas, muchas de ellas incumplidas, y con el paso del tiempo uno se vuelve cada vez más escéptico. Si año tras año comenzamos el nuevo curso con los mismos problemas, con las mismas dificultades y con idénticas intranquilidades, hay un momento en que se llega a pensar que nuevamente hemos sido engañados. Cuando después de un enorme esfuerzo, se tiene la sensación de que se ha conseguido una pequeña meta, ubicada en lo alto de una dura cima, y a la vuelta de la esquina (curso siguiente) volvemos al mismo punto de partida, se genera una mezcla de desazón y desconfianza. Es como si el “mito de Sísifo” nos persiguiera eternamente, alentado por aquellos que sienten desprecio, en su sentido más estricto, por la concertada. En esos momentos, ciertamente, cambiaría una bonita palabra (aunque a veces no llega ni a eso) por una buena acción.

Uno tiene la sensación de que a veces hay quien piensa que al sector de la concertada nos están haciendo un favor. Da la impresión de que los padres, profesores, PAS y titulares debiéramos estar agradecidos por poder elegir, aunque con menos derechos; poder trabajar, aunque echando más horas y ganando menos; y poder proponer un Ideario, cada vez con mayores dificultades y medios insuficientes. Es decir, se ha conseguido, de manera más o menos silenciosa y tenaz, que lo que es justo y debiera ser normal, se vea como algo excepcional. De esa manera, si la concertada es algo excepcional, dependiendo de las necesidades de cada momento, cuando las circunstancias cambien, se puede prescindir de ella. En el fondo lo que está en juego es algo mucho más profundo, como es el concepto del derecho de la Libertad y, por consiguiente, el de la Libertad de Enseñanza.

El escepticismo y desconfianza al que la comunidad educativa llega es porque la educación a nivel político está instrumentalizada. Por ejemplo, la falta de acuerdo de un pacto social y político, cuando era ministro el Sr. Gabilondo, no se llegó a firmar no porque no se estuviera de acuerdo, sino porque al PP, en esos momentos, no le interesaba dar un balón de oxígeno al gobierno del PSOE. Recientemente, la acción del PSOE incluyendo, justo un día después de renovarse por otros seis meses el trabajo de la Subcomisión del Congreso sobre el Pacto Educativo, dos proposiciones de Ley sobre temas que deben abordarse en dicha Subcomisión y que atentan contra la libertad de enseñanza, entre las que hay que destacar la vuelta a la subsidiariedad de la enseñanza concertada respecto a la pública, el que la Religión no sea evaluable y la Educación en Valores Cívicos (antigua Educación para la Ciudadanía), es una prueba más de lo que decía sobre escepticismo y desconfianza.

Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), al igual que el conjunto de nuestra organización, siempre ha dado pruebas, junto con su independencia respecto a todos los partidos políticos, de diálogo, prudencia, seriedad y buen hacer; pero al mismo tiempo se ha mantenido, y seguirá manteniendo, firme en la defensa de sus legítimos intereses, sobre todo aquellos referentes a las libertades. No obstante, toda paciencia tiene un límite y quizá debamos preguntarnos si, por coherencia con nuestros principios, no ha llegado el momento de hacer, siempre dentro del respeto y la actitud de diálogo, una defensa de las libertades más firme e inequívoca. Puede que la búsqueda, por nuestra parte, de lograr una serenidad y un consenso, haya sido interpretada equívocamente por la administración educativa como conformismo.

Sonia Gaya, que fue nombrada por Susana Díaz el pasado 8 de junio como Consejera de Educación de la Junta de Andalucía, después de casi cuatro meses aún no nos ha recibido, ni tan siquiera nos ha respondido a las dos solicitudes oficiales, realizadas en nombre de ECA (12 de junio y 1 de septiembre). Nos hace pensar que no parece tener mucho interés en mantener una adecuada interlocución con nosotros, que somos la organización mayoritaria de la concertada, con un 70% de la misma y que aglutina a 400 colegios, 225.000 alumnos y 16.000 profesionales. No ha sido el mejor comienzo para una Consejera a la que Susana Díaz ha encargado dar un nuevo impulso al sector en Andalucía, procurando alcanzar un Acuerdo Educativo, como uno de los ejes prioritarios de su actuación.

Llama poderosamente la atención que la propia Presidenta de la Junta, tras su reelección, ha mantenido una ronda de contactos con los líderes de todas las fuerzas políticas en el Parlamento Andaluz, así como con los máximos responsables de la CEA, sindicatos, organizaciones agrarias, rectores de universidades, representantes del tercer sector, y diferentes colectivos sociales e institucionales para abordar la situación política, exponer su posición sobre la financiación de Andalucía y tratar diversos temas de actualidad, porque ha entendido claramente la necesidad de mantener una buena interlocución con los principales agentes de la comunidad, independientemente de las posiciones que mantenga cada uno en función de unos legítimos intereses en defensa de los colectivos a los que representan. Sin embargo, a pesar de que con su gesto parece haber indicado el camino a sus consejeros, en el caso de Sonia Gaya no parece haberse dado por aludida.

Nos gustaría preguntar a la nueva Consejera, cuál es su postura respecto a los conciertos educativos; si es partidaria de la complementariedad o subsidiariedad de redes; en qué consiste el Acuerdo Educativo Andaluz, que con tanta prisa intentó alcanzar el curso pasado la Presidenta de la Junta, y que ahora parece haber caído en el olvido; qué va a hacer para que las dificultades y trabas continuas que tienen nuestros centros, basadas muchas de ellas en la desconfianza de la concertada, se puedan solucionar.

Por nuestra parte, nos gustaría decirle a la Consejera que vamos a defender la libertad de los padres para elegir libremente, dentro de un marco consensuado, el centro que consideren más adecuado para la educación de sus hijos; que apostaremos porque haya una escuela pública gratuita y de calidad, pero también por el derecho a tener unos centros concertados en igualdad de condiciones, sencillamente porque no queremos ser unos privilegiados, pero tampoco vamos a consentir ser menos que nadie.

Le comentaremos directamente, si llega la ocasión, que seguiremos tendiendo puentes e intentando romper algunos prejuicios que surgen del desconocimiento y de posiciones teóricas e ideologizadas que poco tienen que ver con la realidad, esa que se vive día a día en los colegios, públicos y concertados, porque cuando se habla con profesionales de la educación, con independencia del tipo de red en la que imparten su docencia y su ideología, la convergencia sobre las bases sólidas y estructura sobre las que se debe sostener y articular un sistema educativo, es casi absoluta. De igual modo, si se preguntara al resto de la comunidad educativa, particularmente los padres, lo que desean para la educación y formación de sus hijos, la coincidencia es mucho mayor de lo que pensamos e infinitamente distinta y distante a la que trazan los políticos. En otras palabras, la educación cuando no se convierte en un fin, sino que se instrumentaliza en beneficio de intereses ideológicos, nace viciada, divide y distancia en lugar de unir y lo que es aún peor, enfrenta.

El comienzo de la Consejera con nuestra organización no ha sido el esperado; pero aún hay tiempo de rectificar. Escuelas Católicas de Andalucía siempre estará ahí donde se busque el diálogo y el consenso. Puede contar con nosotros.

Carlos Ruiz Fernández

Secretario general de ECA

Carta a la nueva consejera

Dª Sonia Gaya Sánchez, Consejera de Educación de la Junta de Andalucía

 

Estimada Consejera:

El pasado 8 de junio fue nombrada para ser la máxime responsable de la Educación en nuestra región, sustituyendo a Adelaida de la Calle.

La conozco poco, únicamente de algunos encuentros puntuales, pero la impresión que he podido sacar ellos ha sido positiva. Además, las referencias que tengo de terceros apuntan en la misma dirección. Me dicen que es inteligente, tenaz, discreta, que sabe escuchar y siempre procura el consenso. Si es así, que no lo dudo, tiene ganado mucho terreno.

Como bien sabe, Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), es la organización mayoritaria de la concertada, con una representatividad del 70% de la misma en nuestra región. En Andalucía tenemos 400 centros, la mayoría de ellos centenarios y referentes en el sector educativo, en los que trabajan 16.000 profesionales y estudian 225.000 alumnos. El aval con el que nos presentamos ante la sociedad, además de la calidad educativa, es nuestro compromiso con los más desfavorecidos y los valores humanos y cristianos que procuramos trasmitir; y la independencia, particularmente con respecto a los grupos políticos, de la que hemos hecho siempre gala, sencillamente porque, lo que por encima de todo nos importa, es querer lo mejor para todos los alumnos, con independencia del centro en que estudien.

Esa independencia, que a veces tantos quebraderos de cabeza nos ha traído, es la que, al mismo tiempo, nos ha dado credibilidad y seriedad ante la sociedad, las familias que nos demandan y las administraciones educativas. Desde este contexto, y con la única intención de querer lo mejor para la educación en Andalucía, es desde el que, respetuosa y modestamente, quiero dirigirme a usted para compartir algunos retos importantes que creo debería afrontar.

 

1. Serenar el ambiente educativo

Sra. Consejera, sabe que tiene una tarea muy difícil, porque la educación en nuestra región, al igual que en nuestro país, se vive, en algunos ámbitos, con excesiva pasión. Por ello es clave que procure, con un equipo dialogante, serenar el ambiente, crispado últimamente.

Hemos cometido el error de hacer de la educación un debate de políticos, entre pública y concertada, que es ficticio y que muy poco tiene que ver con la realidad. Ese tipo de debate, alimentado por intereses partidistas, no es el que interesa fundamentalmente a la sociedad, particularmente los padres. Éstos lo que quieren, con independencia de su perfil ideológico y respectivas creencias, es que sus hijos tengan una buena formación, que se les trasmitan unos valores y que adquieran una

“disciplina” (esfuerzo) que les sirva de base para conseguir sus metas. Este es precisamente el gran debate que hay que afrontar y no distraernos con lo que nos divide y separa, en lugar de lo que nos une.

Sra. Consejera, nos gustaría que dirigiera su mirada a los padres y madres de los alumnos. Escúchelos detenidamente, pues son ellos los que tienen el derecho a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos, recogido en el artículo 27 de la Constitución Española. La demanda de las familias, basada en la opción por un Proyecto Educativo determinado, debe ser respetada y tenida en cuenta, dentro de un marco previamente consensuado.

 

2. Calidad educativa

En Andalucía se ha hecho un gran esfuerzo en el terreno educativo, máxime cuando el punto de partida no era el mismo que el del conjunto de comunidades autónomas. No obstante, habrá que admitir también que algunas cosas se han podido hacer mejor y no siempre por falta de recursos suficientes. También estaremos de acuerdo en que se ha ganado satisfactoriamente la batalla de la inclusión; pero si queremos crecer hay que bajar el porcentaje del fracaso escolar y aspirar a una enseñanza de mayor calidad.

Sra. Consejera, debemos ser más autocríticos y valientes. Habrá que procurar seguir mejorando aquello que se hace bien; pero también habrá que ser decididos en corregir lo que debemos perfeccionar. No seamos sectarios ni endogámicos y por el bien de nuestros niños y jóvenes, cambiemos lo que sea necesario cambiar. Si un centro no tiene demanda, pudiendo tenerla, habrá que preguntarse cuál o cuáles son los motivos y qué es lo que está fallando; si los resultados académicos, teniendo en cuenta las circunstancias, no son los deseables, habrá que reflexionar y cuestionarse lo que hacemos y cómo lo hacemos. Cuando los resultados son negativos no podemos atrincherarnos en falsas cuestiones ideológicas para esconder la realidad de nuestro fracaso mediante argumentos injustificables. Este es el debate que la sociedad y los padres de nuestros alumnos esperan de nosotros.

No tema hacer un estudio sereno y profundo sobre los resultados que los distintos estudios, en el ámbito nacional e internacional, arrojan en nuestra región, en el que participe el conjunto de la comunidad educativa, no sólo aquellos que piensan de la misma forma, y pongamos los medios necesarios para irnos superando.

Le hago el mismo ruego que a su antecesora, no permita que la bajada de natalidad y la vuelta de inmigrantes a sus países de origen se conviertan en excusa para cerrar unidades, públicas o concertadas. Dicha realidad debe convertirse en una oportunidad para que se invierta, de manera equilibrada y equitativa, más y mejor, con el único fin de que la educación andaluza ocupe el lugar que le corresponde.

 

3. Mayor coordinación entre Consejería y Delegaciones Territoriales Provinciales y entre los propios departamentos de la Consejería.

Evidentemente, atendiendo a su singularidad, hay que respetar y apoyar la autonomía de cada una de las provincias andaluzas. No obstante, en materias propias de la Consejería o que estén subordinadas a la misma, las provincias no pueden actuar a su libre albedrío. Las normas que afectan a los centros y sus alumnos deben ser las mismas en todas las provincias. Así mismo, créame que no le hablo de memoria, la aplicación de los criterios no puede depender del profesional de turno, sobre todo cuando, en ocasiones, se invade la autonomía pedagógica y organizativa de los centros.

 

4. Complementariedad de redes

Sra. Consejera, usted sabe que ECA siempre ha rehuido la confrontación entre pública y concertada, apostando por un equilibrio entre ambas redes. Por ello, para una mayor y mejor estabilidad en el sistema educativo andaluz habría que mantener ese equilibrio, acuñado en nuestra región (con un 80/20 de pública y concertada respectivamente), introduciendo los mecanismos necesarios que velen para que dicho porcentaje se siga manteniendo.

Nuestra postura, en todo momento, ha sido la de luchar para que exista una red pública fuerte y que funcione bien; pero al mismo tiempo demandamos una red concertada, en igualdad de condiciones, que pueda dar respuesta a las necesidades de una sociedad democrática y, por consiguiente, plural.

Por consiguiente, no podemos prescindir de los conciertos educativos y que tanto han contribuido en la mejora de la educación española, en general, y la andaluza, en particular. Los conciertos, además de favorecer la escolarización en todas las etapas y promover la igualdad de oportunidades, son el único instrumento que las familias más desfavorecidas tienen para ejercer la libertad de elección de centro. No obstante, habrá que seguir trabajando para que los profesionales y alumnos de ambas redes gocen de los mismos derechos. Sólo así, junto con una financiación adecuada de los conciertos, podremos hablar de libertad e igualdad de oportunidades.

 

5. Pacto Educativo

Sra. Consejera, desde hace casi cinco años, cuando nadie hablaba del Pacto Educativo, fuimos pioneros en reclamarlo. Solicitábamos, entonces, un acuerdo educativo en nuestra región. Decíamos, que se trataba de adaptar dicho acuerdo a las nuevas circunstancias, teniendo como referencia la LEA (Ley Educativa Andaluza) porque además, Andalucía tiene entidad suficiente como para ser pionera y referente. Nos alegramos de que, poco a poco, otras organizaciones se fueran sumando. Más aún, cuando la propia Consejería, desde hace unos meses, por encargo de la propia presidenta de la Junta lo haya tomada como una de sus preferencias.

Mi organización, desde siempre, ha apostado por llegar a un acuerdo entre toda la comunidad educativa porque entiende que la Educación necesita un marco que le dé la estabilidad necesaria y que escape de los vaivenes de los distintos gobiernos.

Junto con la ilusión de poder llegar a un acuerdo educativo en Andalucía, tengo dudas de que la actitud intransigente e intolerante de algunos pueda truncarlo. Para hablar de Acuerdo Educativo Andaluz, primero habrá que saber hacia dónde queremos ir y además hace falta ser generosos para saber ceder, lógicamente en aquello que se puede, por el bien del conjunto.

Por otra parte, este gran acuerdo por la Educación en Andalucía, como decía nuestro secretario general nacional, José María Alvira, no puede limitarse a cuestiones del ámbito pedagógico, idiomas o de las TIC. Todo ello es importante, pero no son los que provocan los grandes desacuerdos. Dejar al margen algunas cuestiones de fondo es engañarse y, antes o después, volverán a surgir los problemas y las faltas de entendimiento.

Si conseguimos ese acuerdo, no le quepa la menor duda de que además de ser referente para otras comunidades autónomas, puede servir para impulsar el gran pacto social y político, que corresponde al estado.

En este tema es mucho lo que se juega usted y nos jugamos todos, pero es algo que nuestros niños y jóvenes merecen. Cuente con nosotros para aportar lo que podamos en beneficio de la educación andaluza. ¡Mucha suerte!

Reciba un saludo afectuoso,

Carlos Ruiz Fernández

Secretario general de Escuelas Católicas de Andalucía (ECA)

Bases para un Pacto por la Educación

Escuelas Católicas de Andaucía lleva más de tres años defendiendo la necesidad de un Pacto por la Educación. Antes incluso de que se aprobara la Lomce, el secretario general de ECA, Carlos Ruiz, realizó ruedas de prensa en todas las provincias andaluzas lanzando esa idea. Como ejemplo, podemos ver este artículo publicado en el Diario de Cádiz en marzo de 2014 (http://www.diariodejerez.es/jerez/escuelas-catolicas-reclaman-pacto-educacion_0_788321312.html). Ahora, ECA da un paso más y presenta un documento que puede servir de base para ese pacto y en el que se recogen las princincipales ideas y propuestas de nuestros centros y titulares. Un documento para la reflexión que invita al diálogo y al consenso:

 

Recompensa a un esfuerzo común

Una vez finalizado el periodo de alegaciones de los titulares, respecto a la propuesta hecha por la Consejería sobre el número de unidades concertadas y plazas escolares con las que cada centro debe salir, para la solicitud de admisión de alumnos para el curso 2017-2018 me gustaría informarles de algunas cuestiones que considero de interés.

Con respecto al presente curso y de cara al próximo, de nuestros 400 centros se han visto afectados tres de ellos y de un total de prácticamente 8.000 unidades concertadas, tres o cuatro de las mismas, cifra aún sin cerrar.

La valoración que desde ECA hacemos, en su conjunto y teniendo en cuenta las circunstancias que todos sabemos, como por ejemplo la bajada de natalidad, es positiva y tenemos motivos suficientes para sentirnos satisfechos. Me gustaría destacar el sentido de solidaridad de las instituciones que se han visto afectadas, mostrando una actitud de serenidad y saber estar porque entienden que globalmente los resultados han sido muy satisfactorios. Ello no quita para que se haga uso de las medidas que estén a nuestro alcance para conseguir aquello que, por justicia, entendemos que nos corresponde.

Como les decía recientemente, quien verdaderamente ha salido vencedor en esta dura e intensa situación ha sido el sector concertado, concretamente los centros de ECA. Hemos recuperado parte de una autoestima, posiblemente algo dañada en los últimos tiempos; hemos dado grandes pasos en la unidad y solidaridad, aunque aún debemos seguir avanzando en ello; hemos hecho visible la fortaleza e importancia del sector y, sobre todo, gran parte de nuestra comunidad educativa ha tomado conciencia de que la enseñanza concertada es un derecho, amparado en la Constitución, y que tenemos que seguir trabajando para conseguir unos logros que corresponden a toda la comunidad educativa. Sólo así el ejercicio de la Libertad está garantizado para todos de igual manera.

De las acciones reivindicativas programadas, unas se llevaron a cabo y otras, las manifestaciones provinciales y la general, se suprimieron unánimemente por la Junta Directiva de ECA, porque que se recuperó un diálogo intenso con la Administración Educativa y por honestidad había que hacerlo así. Dichas manifestaciones, posteriormente se suprimieron definitivamente porque entendíamos que la finalidad perseguida, mediante las mismas, se habían alcanzado mediante el diálogo. No obstante, les puedo asegurar que las acciones no han sido inútiles ni estériles, sino que han sido decisivas para conseguir mucho de lo que justamente nos corresponde.

En las negociaciones ha habido momentos intensos, duros; pero sobre todo muy delicados. En estos últimos, como ya les dije, la persona de D. Juan José Asenjo, Arzobispo de Sevilla, ha sido crucial. Hasta hoy hemos estado en contacto telefónicamente casi todos los días. Su ayuda, mediante conversaciones habilidosas y constantes, ha sido clave en muchos momentos. Por su parte, además siempre hemos encontrando una palabra de ánimo y su oración para que todo tuviera el mejor fin posible.

Quisiera hacer un reconocimiento público al equipo de la sede y la Junta Directiva de ECA, dedicada en “cuerpo y alma”, desde el inicio de curso, por la defensa de los conciertos. Mención especial merece la comisión de la Junta y los presidentes provinciales. Con todos he trabajado estrechamente, prácticamente a diario, e incluso en días de descanso, privándose de su tiempo libre y del disfrute con su familia. Sin su trabajo e implicación nada de lo conseguido hubiera sido posible. Por otra parte, no podemos olvidarnos de las comunidades educativas de nuestros centros, pero sobre todo de los directores y directoras, volcándose con generosidad e ilusión.

Sería injusto no reconocer, aunque llegara algo tarde, la actitud de diálogo de la Consejería, particularmente la Consejera, Viceconsejera y Director General de Planificación y Centros, con sus respectivos equipos, así como los delegados y delegadas territoriales de educación. Ojalá que esta actitud de diálogo sea el estilo que presida nuestras reuniones a partir de ahora.

No obstante, no quiero que piensen que todo está conseguido. No olviden que estamos dentro de tiempos convulsos, en los que todo puede dar un giro radical de un a otro. Mucho me temo que nos vendrán situaciones duras y problemáticas que van a necesitar, como decía al principio, de nuestra unidad, solidaridad y entrega.

Carlos Ruiz

Secretario general de ECA

 

Concertados: SOS

Queridos/as amigos/as:

Como bien sabéis, el próximo curso corresponde la renovación de conciertos, aunque las decisiones de los mismos, por parte de la Consejería de Educación, se toman con bastante antelación y se dan a conocer a los respectivos centros en la segunda quincena de febrero.

Recordaréis que hace cuatro años, como consecuencia de la renovación de los mismos, se suprimieron siete unidades de 1º de EI (que progresivamente serían siete líneas), aunque debido a las alegaciones judiciales se lograron suspensiones cautelares.

De cara al próximo curso la situación se ha agravado debida fundamentalmente a la bajada de natalidad y la vuelta de muchos inmigrantes a sus países de origen.

Ante esta situación, un sector de la “Pública”, fundamentalmente bajo la denominación de “Marea Verde”, no sólo se han limitado a defender a la red pública, algo lógico y normal, sino que dicha defensa, en no pocas ocasiones, ha estado basada en el ataque a la “Concertada” mediante falsedades (ej. crecimiento de la red concertada en detrimento de la red pública).

Como podemos observar, se dan los ingredientes necesarios para que exista una mentalidad en favor de la enseñanza pública y en contra de la concertada, como si ésta fuera la causante de la baja demanda de muchos centros públicos. Además de generar una opinión negativa ejercen una presión en los partidos políticos, en la Junta de Andalucía y la Consejería de Educación, en particular

Los sindicatos y asociaciones, amparados en “Marea Verde”, además de faltar a la verdad, al parecer no tienen la sana costumbre de hacer autocrítica y preguntarse, por ejemplo, por qué centros en una misma zona y contando con más medios que centros de la concertada, tienen menor demanda. Tampoco da la impresión de que valoren lo que muchas familias quieren para sus hijos, ni parece importarles el que un puesto escolar en la enseñanza concertada cueste al Estado la mitad que en la pública.

En estos momentos,  desde la Consejería de Educación el mensaje que se va transmitiendo es que el cierre de unidades no puede recaer única y exclusivamente en los centros  públicos, sino que, al menos, debe asumirse de manera proporcional entre pública y concertada, teniendo como referencia el porcentaje acuñado, aunque no del todo real, del 80/20 pública/concertada respectivamente.

 Curiosamente la Consejería tampoco pone en valor la decisión de los padres a la hora de elegir el tipo de centro que quieren para la educación y formación de sus hijos, ni lógicamente lo que conlleva: entre otras cuestiones, además de la contrastada calidad educativa, algo tan importante y fundamental como el ideario del centro. Resulta que la mejor manera de “tapar” el agujero de algunos centros que no tienen demanda, pudiendo tenerla, es traspasar, por “decreto ley”, alumnos de la concertada a la pública. Se olvidan también del profesorado de la concertada y del PAS, quienes se esfuerzan día a día por aportar un valor añadido a su trabajo.

El reciente informe PISA, demoledor para Andalucía, de llevarse a cabo las supresiones de unidades concertadas con demanda, quiere decir que a la Junta de Susana Díaz no le importan los resultados de dicho informe. Se seguirá “premiando” a aquellos centros sin demanda y se seguirá “castigando” a aquellos concertados que sí la tienen. ¿No piensan que posiblemente en la decisión de los padres influye, junto a los valores que transmite la escuela católica, la calidad educativa que imparten nuestros centros, factores ambos que pueden ser los auténticos “culpables” de su elección? ¿Qué es lo que verdaderamente preocupa a la Junta de Andalucía, la buena formación de sus alumnos y alumnas o el rédito electoral? ¿Es cerrando unidades con demanda la manera que tiene la Consejería de afrontar los nefastos datos arrojados por el informe PISA?

Lógicamente, la Consejería de Educación cuando dice que el cierre de unidades debe ser equilibrado entre ambas redes (para esto si se “acuerdan” de nosotros), se les olvida decir que para el próximo curso la Consejería va a crear entre 2.300 y 2.400 puestos de trabajo en la pública (para esto no se “acuerdan”). Al parecer, según promesa de la presidenta Susana Díaz, espara recuperar lo perdido en tiempos de crisis,  pues los profesores de la pública tuvieron que pasar de 18 a 20 horas de “clases de tiza”. De esta manera, pasan nuevamente a 18 horas. ¿Acaso quiere decir que nuestros profesionales, además de cobrar menos, están capacitados para impartir 25 “horas de tiza” y otros siete menos? ¿En qué se sustenta dicha diferencia? En este tema, al parecer, ya no nos tienen en consideración. Si a todo esto le añadimos la insuficiente financiación de conciertos y la congelación de la partida de “otros gastos”, veremos que la situación se hace injusta, insoportable e inconcebible.

La Junta de ECA, consciente de la situación que nos iba a llegar, desde hace un año ha abordado este tema en todas las reuniones tenidas mensualmente y en su Asamblea de 22 de abril de este año. A lo largo de todas ellas hizo una profunda reflexión y nombró una comisión que estudiase el tema de la renovación de conciertos, al tiempo que se  diseñó una estrategia que pasaba, fundamentalmente, por proponer a la Administración Educativa un diálogo entre ambas partes con el fin estudiar, de manera conjunta, las posibles soluciones. En las reuniones mantenidas la Dirección General de Planificación y Centros nos comentaron que el estudio de cómo podía quedar el mapa de escolarización, con motivo de la renovación de conciertos, era técnico y que, por consiguiente, la decisión última correspondería a las altas instancias políticas. Por nuestra parte, dejamos también claro que en cualquier momento, si veíamos que el diálogo no era fructífero o no respondía a nuestras justas expectativas, se rompería. Además, insistimos, que la posible decisión sobre cada centro correspondía, única y exclusivamente, a sus Titulares respectivos.

 Trasmitimos a la Consejería la idea, que ha servido de introducción y marco para el diálogo, que la bajada de natalidad no podía ser una excusa para que la Junta de Andalucía redujera unidades, ni en la pública ni en la concertada, sino que debía constituirse en una oportunidad, en la que se vea claramente que Andalucía hace una apuesta firme por la educación, tanto pública como concertada. Máxime cuando aún vamos rezagados respecto a otras comunidades autónomas, como así lo recoge el reciente informe de PISA.

 Posiblemente, entre las razones con que se pueda responder, esté el hecho de que el punto de partida no ha sido el mismo entre Andalucía y otras comunidades. Habrá que reconocer el gran esfuerzo realizado por la Consejería en los 38 años, fecha desde que la Junta tiene las competencias en Educación; pero con la misma claridad habrá que decir que con casi cuatro décadas estando al frente de la educación, es tiempo suficiente para ocupar otro lugar. No obstante, la realidad nos interpela a luchar por salir del pozo en el que nos encontramos. Por ello, hay que seguir insistiendo en que es vital que se siga potenciando la inversión educación. Lo que no ayuda al progreso es que continuamente los datos que arrojan los distintos estudios del sistema educativo se achaquen año tras año, única y exclusivamente, al punto de partida y se trate de “matar al mensajero” (Informe PISA). Es hora de asumir responsabilidades. Por ello, desde ECA siempre hemos tendido la mano a la Consejería para hacer una reflexión profunda y serena, de manera conjunta, con el fin de hacer el diagnóstico adecuado y poner los medios necesarios.

Paralelamente, la Junta de ECA diseña una serie de “líneas rojas” que no deben ser traspasadas, y que se podrían resumir en las siguientes:

1.     Aunque el punto de partida entre Pública y Concertada es desigual (Ej. medios con los que cada uno cuenta, financiación, etc.), de cara a cómo puede quedar el mapa de escolarización queremos que se nos apliquen los mismos criterios que a los centros públicos. No queremos ningún privilegio, pero tampoco aceptamos más discriminaciones.

2.     Rechazamos el cierre de unidades con demanda, entendidas éstas cuando la ratio de dichas unidades sean superiores o iguales a la media de la zona.

3.     En el caso de que haya que cerrar unidades, por insuficiencia de alumnos, si en años posteriores nuevamente existe una demanda suficiente, éstas se puedan recuperar.

4.     Queremos saber el criterio a seguir con centros de una línea con poca demanda que, como la Consejería dice, no se cerrarán; pero se convertirían en centros con unidades mixtas. Aceptaremos los mismos criterios que se apliquen en los centros de titularidad pública.

Al mismo tiempo, trasmitimos a la Consejería que en la toma de decisiones se tengan en cuenta:

a.     Ubicación de los centros en zonas desfavorecidas y atención a familias de bajos recursos culturales y económicos.

b.     Proyectos de los centros que tienen a nivel de innovación pedagógica y de compromiso social.

c.     Presencia única de centros concertados.

Paralelamente, desde ECA hemos procurado que la sociedad, en general, y la comunidad educativa, en particular, tomaran conciencia de que hoy, posiblemente más que nunca, todos (fundamentalmente titulares, padres, profesores, PAS, antiguos alumnos y alumnos) tenemos la obligación de defender, sin ambigüedad, la libertad de enseñanza como un derecho fundamental, recogido en el Artículo 27 de la Constitución Española. De lo contrario, poco a poco, el derecho de libre elección de centros irá quedando en algo residual y como red subsidiaria, estando presente únicamente donde la red pública no pueda llegar o donde a los políticos, de uno y otro signo, les interese que estemos.

Para reavivar dicha toma de conciencia hemos salido en prensa, con notable repercusión mediática, en artículos de opinión, entrevistas en prensa escrita, radio y televisión, hemos sacado notas de prensa y hemos llevado a cabo ruedas de prensa. De cara a la comunidad educativa, además de una serie de circulares en las que se ha incidido en el tema que estamos abordando, se han preparado tutorías para los alumnos, se han facilitado puntos de reflexión para los claustros y se ha hecho hincapié en la labor que desempeñan los centros concertados. Por último, hemos dado amplia difusión, mediante el uso de las redes sociales, al derecho de libre elección de centro.

Todo nos hace “sospechar”, no de manera gratuita,  que en la inminente renovación de conciertos, la Consejería de Educación, siguiendo las directrices de la Junta de Andalucía, va a reducir varias unidades con demanda, comenzando por 1º de EI (recordad que cada unidad progresivamente arrastra a 13 unidades, que es el número de unidades concertadas que componen una línea). Además del daño que va a provocar en muchos profesionales, docentes y PAS, al quedarse sin puestos de trabajo, está el daño económico que va a suponer en los centros afectados, lo que va a agravar aún más la maltrecha economía de muchos de ellos, como consecuencia fundamentalmente de la insuficiente financiación de los conciertos. A todo esto habrá que añadir que la Iglesia pierde presencia evangelizadora y a los padres se les va privando, cada vez más, de la posibilidad real de poder elegir libremente el centro que quieren para sus hijos.

Por todo ello, junto con las negociaciones llevadas a cabo por ECA con la Administración Educativa y con contactos con la mayoría de los grupos políticos (hasta la fecha, PSOE, PP, Ciudadanos e IU), así como con los titulares y sindicatos con representación en el sector concertado, es necesario que toda la comunidad educativa de un paso al frente para que, al unísono, se nos oiga en nuestra defensa de la libre elección de centros, recogida en el Artículo 27 de la Constitución.

Mucho nos tememos que posiblemente sea necesario que toda la Escuela Concertada, particularmente la Católica, nos tengamos que movilizar, de manera coordinada, con la única finalidad de defender un derecho que nos asiste y del que se nos quiere privar.

Desde aquí, pido a los Titulares que motiven a sus directores y éstos a sus claustros a que secunden las iniciativas que desde la Junta de ECA proponga. Caso de que sea necesario y entendamos que, una vez agotadas todas las posibilidades y como último recurso, todos tengamos que manifestarnos públicamente, lógicamente contaríamos previamente con la opinión y autorización de los Titulares. De todas formas, el 18 de enero convocaremos a los Titulares a una Asamblea Extraordinaria, para explicarles, con todo detalle, la situación, las gestiones realizadas y las posibles medidas a llevar a cabo. Tiene que ser en esas fechas porque en la segunda quincena de febrero es cuando la Consejería informa de la resolución de renovación de Conciertos. Así mismo, los respectivos presidentes provinciales de ECA  tendrán una reunión, el próximo 25 de enero, con los directores de los centros de cada provincia.

Por último, me siento en la obligación de hacer una llamada a la unidad de toda la comunidad educativa. Por principios e identidad, e incluso por estrategia,  debemos ser solidarios. No olvidemos que el posible ataque no es fundamentalmente a unos centros concretos, ni a unas instituciones determinadas, ni a unos profesionales, ni a unos padres, sino a la Concertada, en particular la Concertada Católica. Hoy serán unos, pero mañana lo serán otros, incluso aquellas instituciones que, en su fuero interno, puedan pensar que nunca les va a tocar. Pensemos que la propuesta de cierre, en estos momentos, no es a unidades sin demanda, sino a unidades con un respaldo masivo de padres.

Durante muchos años, lo prioritario en lo que ha estado centrada fundamentalmente la labor de Escuelas Católicas ha sido en la defensa de nuestros derechos y en la reclamación de lo que por justicia nos corresponde. Por ello seguiremos trabajando como hasta ahora, sin descanso, por mejorar la educación en Andalucía y en el conjunto del Estado; pero en estos momentos estamos hablando de una cuestión de supervivencia.

Con mis mejores deseos, recibid un cordial saludo,

Carlos Ruiz

Secretario general de ECA

 

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