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Sonia Gaya: "Hay que dar un paso hacia la modernización del sistema educativo en Andalucía"

El secretario general de ECA, Carlos Ruiz; la consejera de Educación, Sonia Gaya, y la presidenta de ECA, Carmen Polo

 

ENTREVISTA A LA CONSEJERA DE EDUCACIÓN DE LA JUNTA DE ANDAUCÍA:

 

USTED FUE NOMBRADA EN JUNIO CONSEJERA DE EDUCACIÓN, ¿CÓMO RESUME ESTOS MESES EN LA CONSEJERÍA?

Estos meses en la Consejería han sido frenéticos. La actividad y la cantidad de cuestiones que hay que solventar todos los días en un sistema educativo de la magnitud que tiene el andaluz es enorme. Estamos hablando de 1.800.000 alumnos y alumnas, de 4.500 centros educativos, y de más de 100.000 docentes, contando con el profesorado de la concertada también, y además con un territorio muy extenso. Entonces tienes que intentar seguir y definir las líneas políticas educativas que marca el propio Gobierno de la Junta de Andalucía y además solventando situaciones sobrevenidas. Todos los días ocurre algo en algún centro educativo y evidentemente tienes que afrontarlo y buscar soluciones. A veces muy mediatizado por los medios de comunicación, lo que dificulta una resolución más tranquila de cualquier problemática y en otras ocasiones también politizado. Pero bueno, al fin y al cabo se trata de poner un poco de sentido común y por supuesto asumir la responsabilidad que tienes para que un sistema educativo tan vivo como el andaluz funcione con la eficacia y fluidez que debe hacerlo.

 

USTED CONOCE BIEN EL SECTOR, AUNQUE DESDE EL ÁMBITO SINDICAL. ¿LE HA CAMBIADO MUCHO LA PERSPECTIVA DESDE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA?

He aprendido muchísimo y sigo aprendiendo todos los días, porque es verdad que las organizaciones sindicales tienen, no solo en el ámbito de la educación, una gran preocupación por la defensa de los derechos sociolaborales de los trabajadores de la enseñanza sino también miran por un modelo educativo determinado. Esto me está ofreciendo la posibilidad de conocer todas las perspectivas de toda la comunidad educativa. Además, me gusta mucho conocerla in situ. Es decir, hablar con las personas, ir a los sitios, escuchar lo que es más agradable de oír y lo que es menos agradable, porque es verdad que ésta es la forma de tomar el pulso real de lo que sucede en la educación andaluza. Es un aprendizaje permanente que te abre muchas puertas hacia cuestiones que efectivamente podemos modificar o mejorar.

 

¿QUÉ DESTACARÍA DEL DEPARTAMENTO QUE SE HA ENCONTRADO?

Aquí hay un equipo muy bueno y comprometido. No solamente estoy hablando de los directivos, sino de las jefaturas de servicio, así como de funcionarios y funcionarias que hacen un trabajo ingente. Es decir, esto es una maquinaria complicada por la magnitud del sistema que estamos gestionando; pero lo que me he encontrado son muchas ganas de trabajar y de acompañarnos -que no acompañarme- en este recorrido. Cuando las personas, pese a las dificultades administrativas o de la propia gestión, tienen ganas y tienen ilusión por hacer cosas, es un gusto.

 

¿CUÁLES SON LAS LÍNEAS GENERALES Y RETOS MARCADOS PARA ESTA LEGISLATURA?

Bueno, de esta legislatura queda poco. Lo que pretendemos es sembrar la semilla de algunas cosas que queremos y que son importantes. El sistema educativo andaluz está basado en la equidad y en la igualdad de oportunidades muy consolidadas. Realmente tenemos unos servicios complementarios, un plan de familias y un sistema de becas que hace que todos los ciudadanos y ciudadanas, nuestros jóvenes, nuestros niños y niñas, tengan acceso a la educación. En el actual equipo creemos que ahora lo que hay que dar es un paso hacia la modernización del sistema educativo, basándonos precisamente en esos pilares de equidad e igualdad de oportunidades y de derechos. Hay que dar un paso hacia la modernización. Tenemos que ofrecer una enseñanza de más calidad todavía, porque podemos hacerlo y es la que se merecen los andaluces y andaluzas. Lo que estamos iniciando es una serie de trabajos, como “Repensar la Primaria”, que se ha desarrollado en nuestros centros por toda Andalucía. Esto nos ha permitido recoger las demandas que tienen los propios centros educativos y ver qué podemos ir mejorando. En definitiva, ver cómo adaptamos nuestra educación a los retos del siglo XXI, que son distintos a los del XX.

 

ESTAMOS EN UN MOMENTO DE CAMBIOS SOCIALES A UNA VELOCIDAD DE VÉRTIGO. ¿CÓMO SE PUEDE ADAPTAR LA ESCUELA O ANTICIPARSE AL FUTURO? ¿HACIA DÓNDE CREE LA CONSEJERÍA QUE DEBE IR ESA EDUCACIÓN?

Es cierto que va a una velocidad vertiginosa. El itinerario de cualquier alumno, si empieza en la etapa de Infantil de 0 a 2 años, va hasta los 18 o 22 años, dependiendo del tiempo que esté. Eso son dos décadas y nadie se puede imaginar lo que cambian los retos, las demandas sociales y laborales en ese tiempo. No sabemos qué puestos de trabajo va a haber dentro de cinco años porque los sectores emergentes surgen cada día.

 

¿CÓMO DEBE SER ESA NUEVA ESCUELA?

Estamos en una sociedad del conocimiento. ¿Y en qué consiste? Para nosotros la sociedad del conocimiento no puede basarse en enseñar una serie de contenidos, con unos currículums excesivamente extensos, que tenemos marcado por norma. Porque, además, el docente no es la única fuente de conocimiento que existe ya como ocurría hace 20 años. Los niños tienen que manejar las nuevas tecnologías, que no queda reducido a enseñarles una aplicación en un móvil o en una tablet.  Tienen que aprender, porque ellos lo saben además, que ese conocimiento está en las redes y tienen acceso a cualquier información. ¿A qué les tenemos que enseñar? Les tenemos que enseñar a localizar y discriminar esa información y a ser capaces de desarrollar juicio crítico con ella. ¿Qué les tenemos que enseñar además? Métodos de autoaprendizaje, porque es lo que les va a permitir adaptarse, mientras terminan su período formativo, a las nuevas realidades. Por último, tenemos que enseñarles a desarrollar esas competencias y habilidades que tienen y que no conocen. Ésta es una labor fundamental para los docentes ahora mismo, porque es realmente lo que les va a orientar hacia un futuro de éxito, y no que nosotros decidamos de alguna forma quiénes van a una FP básica, a un ciclo, o a un grado. Entonces, cada uno tiene su lugar en el mundo y nosotros como docentes les tenemos que ayudar a encontrarlo.

 

PERO ESE CAMBIO DE MODELO DE ESCUELA NO SOLO CORRESPONDE A ANDALUCÍA, SINO TAMBIÉN AL CONJUNTO DEL ESTADO.

Sí, pero nosotros podemos hacer cosas. De hecho, hay grupos de docentes, más de los que yo pensaba, que lo hacen. Ahí estamos hablando de innovaciones metodológicas y de otra forma de enseñar.

 

AUNQUE EL PACTO NACIONAL POR LA EDUCACIÓN PARECE LEJANO EN ANDALUCÍA SE SIGUE HABANDO DE LA POSIBILIDAD DE UN ACUERDO REGIONAL. ¿EN QUÉ PUNTO ESTÁ? ¿QUÉ PRIORIDAD TIENE?

Para nosotros es muy importante porque se consiguió un consenso muy grande con la Ley de Educación en Andalucía, la LEA, y recuperar ese espíritu de consenso educativo es realmente interesante. Hay dos circunstancias, no obstante, que nos hacen que tengamos que medir los tiempos. Una es el propio pacto educativo a nivel estatal, pues aunque siempre va a haber cuestiones que dependan de la autonomía específicamente, plantearnos determinadas cosas sin saber cómo van a quedar en el pacto nacional me parece un poco apresurado. También es necesario que se dé la situación de consenso sobre la necesidad de tener ese pacto educativo andaluz. Las organizaciones sindicales, y yo he hablado con ellas, dicen que sería interesante y, además, hablan de otros acuerdos sociolaborales basados en el pacto. Las patronales y las familias también lo demandan; pero no ha habido una demanda política sobre un pacto educativo. Creo que ese ambiente de consenso tiene que existir para que todos nos pongamos a trabajar.

 

UNA CRÍTICA RECURRENTE A LA EDUCACIÓN EN ANDALUCÍA SE PRODUCE CON LOS RESULTADOS DEL INFORME PISA. ¿CÓMO LOS PERCIBE LA CONSEJERÍA? ¿CÓMO SE PUEDEN SUPERAR ESOS RESULTADOS?

Lo que verdaderamente me preocupa del sistema educativo andaluz, más que los resultados del informe PISA, es que mejoremos la tasa de abandono y de fracaso escolar. El informe PISA tiene sus cuestiones y es discutible la representación de cada país y en qué contexto se lleva a cabo, como por ejemplo si tiene en cuenta el índice socioeconómico de las familias o no los tiene. Estos puntos de partida para nosotros son muy importantes. Además, el informe PISA nos pone al frente siempre modelos educativos que no en todo son positivos o que parten de situaciones socioculturales muy distintas, como por ejemplo, Finlandia. Cuando la gente dice vamos a extrapolar el sistema educativo finlandés, ¿deberíamos extrapolar la sociedad entera? Porque hay muchas más cosas que influyen y que tienen que ver, además de con el prestigio social que tiene para las familias, con la selección del profesorado. Allí son los directores de los centros, y no la Administración educativa, la que decide qué docentes están en los centros. También hay otras cuestiones que no podríamos extrapolar. Si nos vamos al ejemplo de Singapur, este país basa el éxito educativo en la selección. Es decir, solo el 5% de las mejores notas entran en la carrera docente universitaria. Pero, además, basan el éxito en el rendimiento académico absoluto. Es decir, los niños pasan horas y horas en el colegio, en el instituto, en las clases particulares, en las clases de refuerzo… vamos, que están todo el día con ese objetivo. Además, hablamos de un sistema enormemente competitivo, en el que únicamente los mejores acceden al instituto que quieren y luego a la universidad. Realmente es un sistema muy segregado y genera un estrés en los alumnos y alumnas que después habrá que analizar en un futuro con respecto a otras facetas de la personalidad y el desarrollo social. Para nosotros, los niños además de aprender deben de ser felices. ¿Qué es lo bueno del sistema educativo en Singapur? Pues que han sido unos visionarios y tienen claro que la enseñanza de ahora no puede ser la de antes. Lo que comentaba hace un momento, que tenemos que enseñar a los alumnos a aprender y a adaptarse a todo lo que les pueda venir, porque el futuro es muy incierto.

¿CÓMO SE LUCHA CONTRA ESA TASA DE ABANDONO Y FRACASO EN ANDALUCÍA? ¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Nosotros en el debate que hemos tenido ahora, el de “Repensar la Primaria”, han salido conclusiones muy interesantes. Pero lo cierto es que es una de las cuestiones que creemos fundamental es la motivación del alumnado, y eso pasa por intentar diseñar otras metodologías mucho más innovadoras de las que tenemos. Si nosotros pretendemos que los niños pasen seis horas en un centro educativo con un libro y, tras una explicación, hacer un ejercicio del 1 al 10, creo que estamos equivocados. Hay muchos maestros muy innovadores, y ellos lo que nos dicen es que el sistema está tan "normativizado" que esa innovación metodológica les cuesta trabajo porque les ponemos muchas cortapisas, precisamente por ser garantistas. Entonces, ahí tenemos que avanzar, ser más flexibles, potenciar el contagio de buenas prácticas; pero no se trata unicamente de hacer un reconocimiento, sino que el docente conozca de verdad qué es lo que están haciendo los otros y cómo se puede llevar a su propio centro educativo. Hay varias ideas que estamos estudiando y creemos  que podemos dar un paso interesante. Por supuesto, hay que reforzar las competencias en matemáticas y lengua en la Primaria, junto con las nuevas tecnologías, los idiomas, etc. Quizás sean las herramientas más necesarias para generar en ellos esa capacidad de adaptación al futuro y a los nuevos retos.

 

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