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Comunicación interna para avanzar

 

En muchas ocasiones hemos apostado, desde este Departamento de Comunicación, por la necesidad de reforzar los canales y medios para dar a conocer al conjunto de la sociedad la enorme labor que realizan nuestros 400 centros en Andalucía, el esfuerzo de nuestros 16.000 profesionales y la ilusión de nuestros 225.000 alumnos.

Sin embargo, el final del curso es un buen momento también para potenciar la comunicación interna de cada comunidad educativa, de cada centro, de cada departamento o de cada aula. Porque la única forma de avanzar es intercambiando ideas, opiniones, sugerencias y también críticas y reproches argumentados.

Estamos creando una sociedad rápida y digital, en la que un correo corporativo está sustituyendo a una reunión de profesores y en la que un chat de whatsapp parece haber suplido a las reuniones de padres. Y eso es un grave error.

Siempre seremos fervientes defensores de las nuevas tecnologías y de sus múltiples posibilidades, pero nada podrá sustituir una buena comunicación interpersonal y por eso no podemos escondernos tras las famosas TIC. Al igual que un alumno necesita al profesor enseñándole en persona la materia de la asignatura (esa información la podría encontrar en internet) también los padres necesitan al tutor contándoles en persona cómo va su hijo en clase y los profesores necesitan al director del centro explicándoles en persona cuáles son las directrices y apuestas para el nuevo curso.

El mes de junio es tiempo de comunicación. Mucha comunicación. Entre compañeros, con los directores, con los padres, con los alumnos… Curiosamente, la mayoría de los profesores reconocen su animadversión o, directamente, su miedo a hablar con los padres. Es posible que lleven razón en algunos de esos prejuicios tras malas experiencias, bien ante la exigencia de algunos padres o ante otro tipo de situaciones. Pero esta asignatura de la comunicación interpersonal aún hay que aprender a practicarla con mucha mano izquierda y con la siempre necesaria dosis de empatía para intentar ponerse en el lugar del otro.

También los directores suelen reconocer el miedo que les da explicar al claustro nuevas medidas que se quieren implementar. En ese miedo suele ir implícito un cierto prejuicio al rechazo de lo novedoso o, quizá, no saber motivar a los profesores al contarles las bondades de esas nuevas iniciativas.

Son muchos los muros silenciosos que debemos derribar constantemente en nuestra comunicación para conseguir una comunidad educativa más participativa, y para eso hace falta tanto saber hablar como saber escuchar. Ahora es el momento de hacerlo, de no dejarse nada en el tintero, para irse de vacaciones con las ideas claras y poder comenzar en septiembre con nuevos retos y una mejor relación entre todos los que componemos esta casa común de la Educación. Feliz verano.

José Luis Losa

Departamento de Comunicación de ECA

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