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Las 15 treas para el verano

 

Un profesor de primero de bachillerato de un colegio que estaba situado junto al mar, el último día de clase, entregó a sus alumnos un folio de color amarillo donde ponía “Las 15 tareas que todo niño debería tener en verano”. Las había cogido de las redes sociales, de un profesor italiano, Cesare Catà (puedes consultarlas pinchando aquí). El profesor pidió que fueran leyéndolas en voz alta y por turno… y así hicieron. Empezaron una a una leyendo y comentando cada una de las tareas que el profesor consideró oportunas para sus alumnos. Hubo risas e ilusiones… pero Gonzalo, se quedó pensando.

Al día siguiente, después de terminar la reunión de etapa, para organizar los días venideros, el profesor se acercó a la clase para organizar su trabajo personal en el aula, y cuál fue su sorpresa, cuando se encontró a Gonzalo sentado en el escalón de la puerta.

- ¿Qué te trae por aquí Gonzalo? ¿Has olvidado algo?

- Que va, profe… venía a traerle una cosa… perdone el atrevimiento, pero anoche me quedé pensando y he redactado esto para usted.

Gonzalo le entregó un sobre al profesor. Se despidió de él y le dijo que lo abriera en la quietud del aula. Con una mezcla entre nervios y curiosidad, el profesor abrió el sobre… dentro había una fotocopia del papel amarillo que entregó a sus alumnos el día anterior. El título era: las quince tareas que un alumno recomienda a su profesor durante el verano. Gonzalo había escrito al margen de cada una de las tareas que el profesor les dio unas indicaciones para él:

1. Y al contemplar el reflejo del sol en el mar, piense usted también en los motivos que, nosotros, los alumnos, le hemos dado este año para ser feliz y para amar la vocación a la que se ha entregado cada día, cada semana, cada trimestre de este año…

2. Seguro que también usted habrá aprendido muchas palabras nuevas de nosotros… seguro que nuestra forma de ser, de actuar y entender la vida pueden ayudarle a conocernos cada día más, póngalas en orden, y utilícelas como herramientas para seguir estando cerca de sus nuevos alumnos, para seguir conectando con nuestras vidas, nuestros sentimientos y con el interior que nos habita y nos hace ser como somos.

3. Lee tanto como puedas. Pero usted también, seguro que a lo largo del año se ha quedado algún libro reseñado en un cuaderno, algún libro que haya salido en alguna formación, algún libro que haya llamado su atención… seguro que hay algún tema que este año quieras profundizar, alguna novela en la que protagonizar sus páginas durante este verano… no deje usted de leer.

4. Hemos aprendido junto a usted durante este año que la amistad va más allá de los intereses… recupere los momentos de encuentro con sus amigos,

háblele de nosotros, de lo que hemos podido aportar a su vida… y deje, a un lado, esas cosas, situaciones que le hayan generado negatividad o vacío. Recuerde con ellos situaciones estimulantes, aciertos, alegrías, superaciones de cada uno de nosotros que nos hayan hecho ser lo que hoy somos.

5. Usted también puede escribir un diario… seguro que su verano se llena de momentos y situaciones maravillosas, de las que agitan el alma y después nos cuenta en clase y podemos ver en esas historias el reflejo de sus sentimientos.

6. Bailar, lo que se dice bailar… nunca ha sido su fuerte. El baile hace que no se enfríe el alma… por tanto, busque las melodías que hagan que su interior esté a punto durante el verano, que no deje de hacer revisión de cada una de las cosas que este año se propuso, de las conseguidas y de las que se quedaron en propósito… busque la melodía que le haga bailar nuevos retos el año que viene.

7. Cuando usted este viendo las puestas de sol, recuerde que alguno de nosotros puede que la estemos viendo… y allí, al vernos en la puesta de sol, piense, sienta, agradezca y bendiga a Dios por el don de su vida que ha sido un regalo para cada uno de nosotros.

8. Haga mucho deporte…. pero del cuerpo, y del alma… ejercite sus habilidades, ejercite la interioridad, el encuentro consigo mismo y con Dios… hay muchas maneras de no desconectar con el ejercicio diario de tener a Dios presente en sus vidas. Conectar con Él es el mejor ejercicio que puede hacer.

9. Seguro que usted ya ha dado en su vida con la persona que le encanta y da sentido a su vida… aproveche este verano algunos espacios largos en el tiempo para estar con esa persona y recargue las pilas necesarias para que el curso que viene pueda enseñarnos, sin querer, que hay algún motivo en esta vida por el que amanecer cada día.

10. Revise los apuntes de nuestras clases… seguro que hay algo que cambiar, algo que mejorar, algo que añadir… recuerde los días que nos quedamos algo dormidos, y cámbielos por aquellos en los que salíamos vibrando de sus lecciones.

11. Sea alegre como el sol e indomable como el mar… ¿o el sol y el mar son alegres e indomables como usted? Aprovecho este espacio para agradecerle el don de la alegría que habita en usted… la alegría con la que cada mañana contagiaba nuestras vidas. Y también las gracias por ser indomable, ante cada reto, ante cada una de nuestras dificultades, nadie podía con usted… siempre hacia lo imposible por y para nosotros.

12. La amabilidad y la educación, el no decir palabrotas, sabe que nos cuesta un poco, somos así… pero poco a poco, hemos ido aprendiendo de usted, y de sus compañeros, de todos los que nos acompañabais (y seguís acompañándonos) día a día.

13. Nos manda ver pelis en inglés, eso es interesante… pero me ha conmovido lo que nos dice que sean películas que mejoren nuestra capacidad de soñar… esa capacidad que usted puso en nosotros… vea muchas películas… es más, le invito (y perdone mi atrevimiento) haga la propia película de su vida, dedque unos días tranquilos a releer su vida, recuerdo un día que nos dijo que mirásemos, para atrás y viéramos a Dios en nuestras vidas… Hágalo… no deje que la película se termine en los créditos, revívala en su verano.

14. Siga persiguiendo sus sueños, los sueños que llevan nuestros nombres y los nombres de todos los alumnos que tienen que llegar a sus vidas… recuerde que una vez nos dijo que sus alumnos eran el sueño de Dios en su vida…

15. No deje de ser bueno… porque los buenos son el rostro de Dios (esa frase también es suya)

El profesor cerró los ojos, derramó una lágrima, abrazó el papel de Gonzalo y … dio gracias a Dios.

 

Miguelángel López Martínez

Departamento de Pastoral - ECA

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