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Como en casa

Así han dado y están dando la vuelta por toda la geografía española las Jornadas Nacionales de Pastoral Educativa de Escuelas Católicas. En Andalucía tuvimos la suerte de contar con dos ediciones en los meses de Enero y Febrero, en Sevilla y Granada respectivamente. Cerca de setecientos docentes de nuestras escuelas se dieron cita para desentrañar lo que un cartel con una pequeña en calcetines y el título “Como en casa” encerraban.

Me quedé mirando el cartel, y me pregunté: ¿te has fijado en la imagen? Un escenario neutro, que podría ser un hogar de tantos, o el hogar de cualquiera de nuestros alumnos y alumnas. Incluso podría ser cualquiera de nuestras escuelas, cualquiera de los espacios a los que estamos acostumbrados a pisar para encontrarnos con ellos diariamente.

Pero el escenario no es el protagonista de la imagen, en la imagen pasó a un segundo plano cuando tomé conciencia de que la protagonista es una niña. Ella pone el color, la vida, el sentimiento, la felicidad a la imagen… ella es la protagonista de lo que se presentaba ante mis ojos… su mirada cómplice, su sonrisa sincera, su postura poco convencional me llamaron poderosamente la atención.

Las JP2017 las abrió Virginia Cagigal,acompañándonos en la Exhortación Apostólica “Amoris Laetitia”; El Papa Francisco en la Exhortación nos invita a que tengamos la mirada puesta en Jesús, que vivamos  la  vocación de la familia. En sus indicaciones pastorales el Papa señala la importancia de acompañar pastoralmente a las familias. “No se trata solamente de presentar una normativa, sino de proponer valores.”(Núm. 201). Hace una llamada a fortalecer la educación de los hijos. Hay que caer en la cuenta de la importancia de educar correctamente a los hijos. Es indispensable que los padres brinden educación ética a sus hijos sobre todo a partir de su propio ejemplo de vida. La Exhortación concluye señalando que la familia debe ser una escuela de hospitalidad, lugar de unión y de comunión.

Unas primeras bases para después concretar en una manera práctica como vivir en la familia hoy. Fernando Vidalnos habló de “El reloj de la familia”. Un método práctico que nos invita a vivir ocho sesiones dedicadas a mirar desde “el corazón” un aspecto concreto: se crea la disponibilidad y entrega, a la revisión y a cambiar, si es preciso, algunos aspectos del proyecto de pareja; se experimenta la gratitud por la historia común; se explicita el proyecto de familia compartido hasta ese momento; se examina cómo se desarrolla libremente cada miembro; se capacita para la toma de decisiones en común ; se aprende de los fracasos y las crisis; se capacita para el perdón y la reconciliación; finalmente se reformula el proyecto a la luz de todo lo aprendido.

La tarde fue un momento más experiencial. Contamos con la presencia de la Familia Marianista (Iñaki Sarasúa en Granada y Juan Eduardo Arnáiz) ellos nos iluminaron desde el camino que han ido recorriendo pastoralmente haciendo una apuesta institucional por la pastoral familiar… con ellos vimos que la familia es el don preciado que Dios nos ha regalado y son las familias quienes nos han confiado el cuidado de sus hijos e hijas para que juntos vayamos acompañando su crecimiento humano y cristiano. Su historia y las claves de su pastoral familiar, así como los pasos y acciones dadas en estos años y un proyecto de organización y sostenibilidad de la Pastoral Familiar, marcaron el  intercambio de conocimientos y buenas prácticas en el ámbito pastoral con la familia, desde su proyecto, que nos puede servir de inspiración para que podamos abrir nuevos caminos en nuestros centros.

Finalmente, cerraron las Jornadas las imágenes (más que las palabras) de Myriam Artola, fundadora de Muxotepotolobat. A través del pensamiento visual nos introdujo en un lenguaje nuevo, y no tan nuevo: el dibujo, para poder expresar y comunicar, para poder hacer llegar el mensaje más allá de la palabra, con la imagen… con el color…

Volví a mirar el cartel, volví al color y a las imágenes… y me di cuenta que no era un hogar cualquiera, que era nuestra escuela, la escuela católica. Me di cuenta que nuestra vocación educadora nace de la llamada que Dios nos hace a poner a nuestros alumnos en el lugar de protagonistas en nuestra misión evangelizadora… ellos son los que nos dan color a nuestra razón de ser. Cómo nos miran, cómo nos sonríen, cómo dejan el libro a un lado para empezar una aventura apasionante: hacer que en la escuela, nos sintamos como en casa. Aunque, a veces, no se sienten en el sofá con los pies para arriba.

 

Miguelángel López Martínez

Pastoral ECA

 

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