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Recompensa a un esfuerzo común

Una vez finalizado el periodo de alegaciones de los titulares, respecto a la propuesta hecha por la Consejería sobre el número de unidades concertadas y plazas escolares con las que cada centro debe salir, para la solicitud de admisión de alumnos para el curso 2017-2018 me gustaría informarles de algunas cuestiones que considero de interés.

Con respecto al presente curso y de cara al próximo, de nuestros 400 centros se han visto afectados tres de ellos y de un total de prácticamente 8.000 unidades concertadas, tres o cuatro de las mismas, cifra aún sin cerrar.

La valoración que desde ECA hacemos, en su conjunto y teniendo en cuenta las circunstancias que todos sabemos, como por ejemplo la bajada de natalidad, es positiva y tenemos motivos suficientes para sentirnos satisfechos. Me gustaría destacar el sentido de solidaridad de las instituciones que se han visto afectadas, mostrando una actitud de serenidad y saber estar porque entienden que globalmente los resultados han sido muy satisfactorios. Ello no quita para que se haga uso de las medidas que estén a nuestro alcance para conseguir aquello que, por justicia, entendemos que nos corresponde.

Como les decía recientemente, quien verdaderamente ha salido vencedor en esta dura e intensa situación ha sido el sector concertado, concretamente los centros de ECA. Hemos recuperado parte de una autoestima, posiblemente algo dañada en los últimos tiempos; hemos dado grandes pasos en la unidad y solidaridad, aunque aún debemos seguir avanzando en ello; hemos hecho visible la fortaleza e importancia del sector y, sobre todo, gran parte de nuestra comunidad educativa ha tomado conciencia de que la enseñanza concertada es un derecho, amparado en la Constitución, y que tenemos que seguir trabajando para conseguir unos logros que corresponden a toda la comunidad educativa. Sólo así el ejercicio de la Libertad está garantizado para todos de igual manera.

De las acciones reivindicativas programadas, unas se llevaron a cabo y otras, las manifestaciones provinciales y la general, se suprimieron unánimemente por la Junta Directiva de ECA, porque que se recuperó un diálogo intenso con la Administración Educativa y por honestidad había que hacerlo así. Dichas manifestaciones, posteriormente se suprimieron definitivamente porque entendíamos que la finalidad perseguida, mediante las mismas, se habían alcanzado mediante el diálogo. No obstante, les puedo asegurar que las acciones no han sido inútiles ni estériles, sino que han sido decisivas para conseguir mucho de lo que justamente nos corresponde.

En las negociaciones ha habido momentos intensos, duros; pero sobre todo muy delicados. En estos últimos, como ya les dije, la persona de D. Juan José Asenjo, Arzobispo de Sevilla, ha sido crucial. Hasta hoy hemos estado en contacto telefónicamente casi todos los días. Su ayuda, mediante conversaciones habilidosas y constantes, ha sido clave en muchos momentos. Por su parte, además siempre hemos encontrando una palabra de ánimo y su oración para que todo tuviera el mejor fin posible.

Quisiera hacer un reconocimiento público al equipo de la sede y la Junta Directiva de ECA, dedicada en “cuerpo y alma”, desde el inicio de curso, por la defensa de los conciertos. Mención especial merece la comisión de la Junta y los presidentes provinciales. Con todos he trabajado estrechamente, prácticamente a diario, e incluso en días de descanso, privándose de su tiempo libre y del disfrute con su familia. Sin su trabajo e implicación nada de lo conseguido hubiera sido posible. Por otra parte, no podemos olvidarnos de las comunidades educativas de nuestros centros, pero sobre todo de los directores y directoras, volcándose con generosidad e ilusión.

Sería injusto no reconocer, aunque llegara algo tarde, la actitud de diálogo de la Consejería, particularmente la Consejera, Viceconsejera y Director General de Planificación y Centros, con sus respectivos equipos, así como los delegados y delegadas territoriales de educación. Ojalá que esta actitud de diálogo sea el estilo que presida nuestras reuniones a partir de ahora.

No obstante, no quiero que piensen que todo está conseguido. No olviden que estamos dentro de tiempos convulsos, en los que todo puede dar un giro radical de un a otro. Mucho me temo que nos vendrán situaciones duras y problemáticas que van a necesitar, como decía al principio, de nuestra unidad, solidaridad y entrega.

Carlos Ruiz

Secretario general de ECA

 

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