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Despolitizar la enseñanza

En nuestra comunidad hay más de 225.000 alumnos en los 400 colegios concertados con que cuenta Escuelas Católicas de Andalucía (ECA) que estos días han vuelto a clase en la más absoluta normalidad. A pesar del revuelto año político (con tres citas electorales en 9 meses), de la asfixia económica a la que nos somete la Junta de Andalucía o de la imposición, por parte del Gobierno central, de una LOMCE enferma y huérfana nacida sin el consenso necesario, nuestros centros han abierto sus puertas puntualmente atendidos por más de 16.000 profesionales, docentes y de administración y servicios, con el único y ambicioso objetivo de “educar con la ilusión de hacer un mundo mejor”. Nos gusta que así sea.

Nos alegramos de no ser noticia, de no estar en una batalla política permanente en las aulas como intentan algunos, de no ser protagonistas de las páginas de Sociedad o Sucesos en lugar de las páginas de Educación. En las actuales circunstancias la mejor noticia sobre Educación parece ser, por desgracia, que no se hable de ella.

Los padres piden hoy, más que nunca, estabilidad y confianza ciega en ese centro al que encomiendan la formación y educación de sus hijos. Mientras los partidos luchan en una batalla encarnizada por imponer sus tesis y por exigir una asignatura u otra, los padres (y nosotros con ellos) se preocupan por cosas mucho más cercanas, más vitales y lógicas: por erradicar el bullyng o el creciente ciber-acoso en los adolescentes; por convertir a sus hijos en bilingües; por contar con unas actividades extraescolares que les permitan crecer no solo en conocimientos sino también en habilidades; por sembrar en ellos la semilla del esfuerzo o del emprendimiento; por conseguir que sean críticos y que vayan adquiriendo unos valores acordes a sus creencias; porque lleguen a los 18 años con capacidad de mirar al futuro con optimismo y cogiendo las riendas de su propia vida…. En definitiva, una enseñanza de calidad y comprometida que permita a sus hijos afrontar con garantías unos estudios superiores o la inserción en el complejo mundo laboral.

Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), organización patronal que aglutina a la mayoría de los titulares de los centros educativos concertados de la comunidad andaluza, vuelca todo su esfuerzo en atender a los colegios para que sirvan con efectividad a los intereses de los padres y de toda la comunidad educativa, además de defender sus legítimos derechos.

Lo demás son barreras artificiales, de aquellos que quieren distinguir entre colegios de una ideología u otra, entre la pública y la concertada, entre los religiosos y los laicos, entre los de centro y los de barrio, entre los de capital y los de ámbito rural… Nuestros 400 centros, muchos de ellos centenarios, se encuentran repartidos por todas esas escalas que algunos intentan separar, pero cuentan con el denominador común de ofrecer una educación de calidad y en valores de inspiración cristiana que ha sido ampliamente reconocida por millones de alumnos que han pasado por nuestras aulas.

Una sociedad es más rica cuanto más plural es. Por eso insistiremos en defender la libertad de los padres para elegir, dentro de un marco consensuado, el centro que consideren más adecuado para la educación de sus hijos. Apostaremos porque haya una escuela pública gratuita y de calidad, pero también por el derecho a tener unos centros concertados como red complementaria y no subsidiaria. No queremos ser unos privilegiados sino tener las mismas obligaciones, pero también los mismos derechos, porque estamos convencidos de que no hay que tener miedo a la libertad sino a la falta de ésta.

Con esas premisas, en ECA seguiremos tendiendo puentes e intentando romper algunos prejuicios que surgen del desconocimiento y de posiciones teóricas e ideologizadas que poco tienen que ver con la realidad, esa que se vive día a día en los colegios, públicos y concertados. Cuando se habla con profesionales de la educación, con independencia del tipo de red en la que imparten su docencia, la coincidencia es casi absoluta sobre la estructura y las bases sólidas en las que se debe sostener y articular un sistema educativo de futuro. De igual modo, si se preguntara al resto de la comunidad educativa, particularmente los padres, lo que desean para la educación y formación de sus hijos, la coincidencia sería mucho mayor de lo que pensamos e infinitamente distinta y distante a la que trazan los políticos. La educación cuando  no se convierte en un fin, sino que se instrumentaliza en beneficio de intereses ideológicos, políticamente poco confesables, nace viciada, divide y distancia en lugar de unir y, lo que es aún peor, enfrenta.

No necesitamos a nuestros políticos en clase besando a nuestros alumnos ante los medios de comunicación el primer día de curso para que se asocie la Educación a sus siglas. Necesitamos que la Educación no sea más que patrimonio de una sociedad desarrollada y libre que apuesta por su futuro. Sin etiquetas.

Desde Escuelas Católicas de Andalucía llevamos más de dos años defendiendo públicamente la necesidad de un gran Pacto de Estado sobre Educación, que aglutine a toda la comunidad educativa y dé estabilidad al sector. Para ello, debemos abrir la mente, alejarnos de los enquistados debates políticos y centrarnos en dar respuesta a esa realidad cotidiana que preocupa a los padres que envían a sus hijos a nuestros centros. Un Pacto que permita que el comienzo de curso con normalidad no sea noticia.

Carlos Ruiz

Secretario general de ECA

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