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La historia se repite

Mediando ya el curso escolar, los que estamos en la brega diaria de la política educativa no podemos menos que sentir un cierto déjà vu (lo digo así para ponerme al día con la generalización del francés como segundo idioma que nos ha traído el Decreto de Primaria a esta Andalucía nuestra) al escuchar al Consejero de Educación diciendo que en nuestra comunidad autónoma la LOMCE no podrá entrar en vigor el próximo curso en ESO y Bachillerato y que, para salvar la situación, se redactaran unas instrucciones que den “seguridad jurídica” a alumnos y docentes en el próximo curso.

No siendo yo, en absoluto, amigo de la LOMCE no puedo, como jurista, dejar de sonrojarme al escuchar que unas instrucciones, herramienta imposible para producir efectos jurídicos con carácter general frente a terceros y en cuya redacción no se tienen en cuenta los mínimos principios democráticos, van a ser el texto que dará seguridad a tan importantes actores de la comunidad educativa. Ciertamente estamos perdiendo el norte. De hecho, estoy pensando idear un juego, al modo de piedra/papel/tijera, para mis alumnos llamado Ley/Decreto/Instrucciones para explicar, en el más puro espíritu kelseniano, que en el juego gana Ley.

No obstante, de aquellos polvos estos lodos. De una Ley impuesta sin consenso alguno o, mejor dicho, con el consenso contrario (aunque no organizado) de la mayoría de los actores educativos, no pueden venir más que este tipo de actitudes de resistencia a la implantación de la norma. A mi modo de ver, ambos se equivocan y, es más, retroalimentan posiciones que en modo alguno son democráticas: entender que la democracia es solo la victoria de la mayorías (dejando a un lado a gran parte de la población) y utilizar las instituciones como paragolpes de políticas no compartidas. Ambas posturas solo alimentan radicalizaciones y se puede llegar a escuchar a algún líder político en algún debate televisado diciendo que el Pacto Educativo es una medida regresiva que solo sirve para consolidar el statu quo actual. ¡Cielos! Es obvio que todos esperan pactar con “los suyos”. Lo dicho, estamos perdiendo el norte. ¿Cabe preguntarse al menos qué pacto es aquel que se realiza con los que quieren tu modelo?

Mucho me temo, y no como actor de la brega educativa sino como padre aún de un hijo de 4 años, que la sinrazón educativa que han vivido mis hijos mayores es la que le queda por experimentar a mi vástago menor. Más gente con la venda en los ojos intentándole dar a la piñata de la política educativa: nihil novum sub solem, siguiendo el aforismo que mi profesor de latín se empeñó en enseñarme en sus “desayunos latinos” y que muchas generaciones de escolares no han podido ya disfrutar.

Pero…vamos a ver…¡que ese camino ya está andado! ¿Nadie ha leído la frase, atribuida a Einstein, y que tan famosa se ha hecho con la crisis en la cartelería de la mayoría de centros escolares del orbe de “Si quieres conseguir resultados diferentes no hagas siempre lo mismo”?

Pues eso, en homenaje a mi profesor de matemáticas que decía que la base del cálculo de probabilidades no era matemática sino filosófica: que los individuos pudieran hacer cosas distintas…a ver si así, por lo menos, acertamos.

 

José Rafael Rich Ruiz.

Director del Departamento Jurídico de ECA

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