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SOS: Un Pacto social por la Educación

El pasado curso escolar Escuelas Católicas de Andalucía (ECA) hizo pública en varias ocasiones la propuesta de un gran Pacto por la Educación en Andalucía que implicara tanto a los principales partidos políticos como a los agentes de la comunidad edeucativa.

Frente a los que insisten en la confrontación como fórmula de supervivencia política, desde ECA insistimos en que el verdadero y único enemigo al que nos enfrentamos todos son a los terribles resultados que año tras año arroja Andalucía en los sucesivos informes PISA; la inadmisible tasa de fracaso escolar en la región o la falta de perspectivas de futuro a la que se enfrentan nuestros jóvenes.

La situación de deterioro de la clase política en general, fruto de la corrupción con la que todos los días nos despertamos, que va socavando los cimientos de unos valores imprescindibles en nuestro sistema democrático”, por lo que insistimos en que “es un imperativo para que haya un acercamiento real, sincero y que no admite demora entre los grandes partidos”.

La respuesta de la Junta de Andalucía a esta propuesta ha sido dar la espalda al diálogo franco y sincero que se le ha ofrecido. La presidenta, Susana Díaz, ha cumplido más de un año en su “nuevo” cargo sin haberse dignado a mantener una reunión  con esta organización, que representa a 400 colegios y más de 200.000 familias de Andalucía, es decir, un 20% de la educación en esta comunidad.

Nosotros también creemos, valoramos y defendemos la educación pública, pero eso no debe suponer arrinconar a los colegios concertados y despreciar a miles de familias que en esta comunidad optan libremente por este tipo de enseñanza por su indiscutible calidad y por la transmisión de unos valores humanos y cristianos

Aún más significativo es que tampoco lo haya hecho su consejero de Educación, Luciano Alonso, que parece desbordado por los innumerables problemas, entre los que cabe destacar la investigación judicial de los cursos de formación en su nuevo macro-departamento de Educación, Cultura y Deporte. Resulta extraño que aún no haya encontrado cinco minutos para recibir a un sector tan significativo y con un gran respaldo social. Nunca, hasta este momento, por parte de lo anteriores consejeros de Educación, se había dado esta ausencia de diálogo.

Desgraciadamente, la situación tan crítica, en la que la corrupción no es una excepción, que se está viviendo a nivel político ha hecho que la Educación deje de ser la prioridad, en contra de lo que reiteradamente ha dicho Susana Díaz, para esta Consejería, de la que depende buena parte del futuro de Andalucía.

Curiosamente, hace unas semanas, el nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, acudió a un colegio para presentar sus ideas sobre el sector y planteó la necesidad de alcanzar un gran “Pacto ciudadano, social y político por la Educación”. El nuevo líder socialista se mostró conciliador y, a preguntas de los asistentes, subrayó que no quiere “confrontar” la enseñanza pública con la concertada, de la que alabó su trabajo y puso algunos ejemplos, como las cooperativas.

Nos bastaría con que la Junta de Andalucía aplicara esa misma receta de su líder nacional para que las cosas funcionaran de otra forma en esta región, que se empeña en usar políticamente la Educación como arma arrojadiza y niega el diálogo a quien sólo intenta aportar sus ideas al interés general.

Mientras tanto, el PP, tanto a nivel nacional como autonómico, no se ha quedado atrás en su falta de diálogo y ha aprobado en solitario una ley de Educación, la LOMCE, que según parece va a tener escasos años de vida, ya que el resto de partidos con representación en el Congreso de los Diputados se han comprometido a revocarla en cuanto el actual partido en el Gobierno deje de tener mayoría absoluta en la Cámara. A nivel autonómico, ante un escenario desolador en cuanto a resultados, tampoco está dando la talla que se podría esperar.

En ese sentido, hemos denunciado la instrumentalización política que por ambas partes, en no pocas ocasiones, se hace del sistema educativo y por eso reclamamos un gran Pacto por la Educación en Andalucía que implique tanto a los principales partidos políticos como a los agentes de la comunidad educativa. Se trataría de un Pacto basado en tres grandes pilares: la calidad educativa, que evite los malos resultados de la enseñanza en Andalucía; la estabilidad, que impida los actuales vaivenes legislativos; y los valores, que destierren la corrupción como vía de enriquecimiento en nuestra sociedad.

El consenso necesario para poner en marcha una verdadera política de Estado de Educación brilla por su ausencia. Mientras, va creciendo una generación de jóvenes absolutamente desapegados de las instituciones y cada vez con menos fe en sus representantes democráticamente elegidos. El derrumbe de los partidos tradicionales frente a propuestas populistas se abre paso en toda Europa, incluida ahora España.

¿A qué esperan los dos grandes partidos mayoritarios para sentarse de una vez por todas para hablar de la Educación con mayúsculas? ¿A qué están esperando para anteponer los interesas de la inmensa mayoría de las familias en lugar de intereses partidistas de dudosa ética? El escenario político nacional y regional sigue enfangado en el terrible lodo de la corrupción mientras los ciudadanos piden respuestas y soluciones.

Desde ECA instamos a uno y otro partido a que vuelvan al espíritu de algunos de sus exministros, como la popular Pilar del Castillo y el socialista Ángel Gabilondo; que se recupere el diálogo sincero y franco, como base para dar una estabilidad que tanto necesita el sistema educativo. Pensemos más en sumar, en comenzar y en potenciar lo que nos une, que es mucho, que en lo que nos puede separar. Ya vamos tarde. Por ello, no comenzar cuanto antes un proceso de diálogo puede ser una manifestación de irresponsabilidad política de graves consecuencias para todos, particularmente para las nuevas generaciones.

Si a nivel Político no se recoge este reto, anhelado y urgido por toda la sociedad española, haciendo, una vez más, dejación de sus funciones, quizá el testigo tengamos que cogerlo a nivel de sociedad y más en concreto los sectores que componemos la comunidad educativa.

 

Carlos Ruiz

Secretario autonómico de Escuelas Católicas de Andalucía

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